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Pedro Ridao, alcalde de Antas: “No quiero que ningún vecino se quede sin feria por no tener coche”

El municipio pone en marcha transporte comarcal para garantizar el acceso a la feria desde pedanías y pueblos vecinos

Pedro Ridao, alcalde de Antas, mientras se ultiman los preparativos de la feria.

Pedro Ridao, alcalde de Antas, mientras se ultiman los preparativos de la feria.La Voz

César Lorente Venteo
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Antas vive con intensidad su semana grande en honor a la Virgen de la Cabeza. En estos días de reencuentros, música y tradición, el municipio se transforma en un punto de encuentro para vecinos, visitantes y familias que regresan al pueblo por unos días.

Entrevistamos a su alcalde, Pedro Ridao, para saber lo que significa esta cita para él, los retos de organizarla y los proyectos que marcarán el futuro inmediato del municipio..

¿Cómo se siente cuando se acerca la feria de Antas?

Me siento con mucha responsabilidad por todo lo que conlleva, pero muy ilusionado de poder celebrar una fiesta acorde a lo que se merecen los vecinos de Antas. Son momentos de recuerdos, de reencuentros con amigos de la infancia y familiares. Sobre todo, espero que transcurra con tranquilidad, sin disturbios. 

Cuando se acerca la fecha, aparecen los nervios, ese gusanillo en la barriga para que todo esté listo y no haya imprevistos. Pero si tuviera que resumirlo en una palabra, sería ilusión: ilusión por el reencuentro de todos en la plaza, por revivir nuestra juventud y disfrutar con nuestros seres queridos.

¿Cómo recuerda usted las ferias de su infancia? ¿Había algo que esperaba con especial ilusión?

La feria era el acontecimiento del año. Esperábamos esos cinco días con nervios y alegría. Recuerdo ir a ver cómo montaban los cacharros, con la esperanza de que nos dieran alguna ficha. Era el final del verano, justo antes de empezar el colegio, así que sabías que era el último cartucho. Lo vivíamos con entusiasmo, reuniéndonos con amigos y vecinos, y guardamos anécdotas de todas las ferias: las carrozas, el puesto de los pollos, los churros…

Lo que más esperábamos eran los cacharros, ver si venía una atracción nueva. También me ilusionaba correr las cintas en bicicleta o la ofrenda floral a la Virgen. Como niño, me quedo con esos recuerdos y con los pequeños regalos que nos compraban en los puestos.

Ahora, desde la responsabilidad de ser alcalde, ¿cómo ha cambiado esa forma de vivir la feria? ¿Se disfruta o se vive más con nervios y responsabilidad?

Ahora se vive de forma totalmente distinta. Cuando eres alcalde, la responsabilidad pesa: intentas contentar a todos, asegurarte de que no haya problemas, que todo funcione. Nada más despertarme, lo primero que hago es hablar con el jefe de la Policía Local para saber cómo fue la noche. Pero también se disfruta. Ver a la gente feliz, participando en los actos, es una satisfacción enorme. Son dos tipos de disfrute diferentes: el del vecino y el del alcalde.

Este año se ha dado un paso más con el transporte para toda la comarca. ¿Cómo surgió la idea y cómo se ha gestionado?

Llevaba tiempo dándole vueltas. Pensé que ningún vecino debería quedarse sin feria por no tener coche. Por eso pusimos microbuses para todas las barriadas. Y fuimos más allá: este año también damos servicio a jóvenes de la comarca —Mojácar, Vera, Garrucha, Cuevas— para que puedan venir con seguridad, sin necesidad de conducir. Queremos facilitar el acceso y, sobre todo, garantizar la tranquilidad de las familias. Hay salidas y vueltas a diferentes horas para adaptarnos a todos.

A nivel organizativo, ¿cuál ha sido el mayor reto de este año?

El reto era hacer una feria para todas las edades y ambientes. Queremos que convivan tres generaciones en la plaza: conciertos para mayores, música para los más jóvenes y espectáculos infantiles. La feria del mediodía también está creciendo mucho, con música en directo y muy buen ambiente. Hacemos un esfuerzo especial en la seguridad: más presencia policial, servicios sanitarios, y Protección Civil. Queremos que la gente se sienta segura y se lleve una imagen positiva de Antas.

¿Qué novedades destacaría de este año?

Además del transporte comarcal y la mejora de la programación por edades, estamos cuidando mucho los detalles: iluminación, servicios, seguridad y accesibilidad. Todo suma para que la feria crezca año a año, como ya está ocurriendo.

Después de su semana grande, ¿qué le espera a Antas en el próximo año?

Seguiremos con varios proyectos importantes. Empezamos con el arreglo del camino del Zorzo, del plan Itínere. También está en marcha la licitación del nuevo pabellón deportivo, con una inversión de 2,5 millones de euros. Cambiaremos las infraestructuras de saneamiento de varias calles, más de 1,2 millones de euros. 

Y seguimos avanzando con el Plan Básico de Ordenación Municipal, un paso clave para planificar el desarrollo urbanístico de los próximos 30 años. Queremos mejorar las infraestructuras y que se siga hablando bien de Antas.

¿Qué momento espera usted con especial emoción cada año durante la feria?

Hay varios, pero si tengo que elegir uno, me quedo con la procesión del encierro de la Virgen. Es de madrugada, sobre las 3, y se congregan más de mil personas. Es un momento de recogimiento, de emoción colectiva. Ves a personas de todas las edades acompañando a la Virgen de la Cabeza. Se te ponen los pelos de punta. También destaco la ofrenda floral y la gala de reinas y pregonero, pero ese instante del encierro tiene algo especial.

¿Qué le diría a alguien que nunca ha estado en la feria de Antas para que venga a disfrutarla?

Solo le diría: “Ven y luego hablamos”. Quien viene a la feria de Antas, repite. Es una feria de las de antes, de plaza, de verbena, de pueblo. Con música para todas las generaciones y miles de personas que vienen desde toda la comarca. Aquí los vecinos te reciben con los brazos abiertos. Además de la feria, les animo a conocer nuestra gastronomía, nuestro patrimonio argárico o el nuevo museo, el CICA. La gente se va con entusiasmo. La feria de Antas es para desconectar, compartir y crear recuerdos que duran toda la vida.

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