El pequeño pueblo de 48 habitantes que es el secreto mejor guardado de Mojácar
Lugar de encuentro de artistas y pintores, su luz y paisajes han inspirado numerosas obras

El pequeño pueblo de 48 habitantes que es el secreto mejor guardado de Mojácar.
La provincia de Almería cuenta con hasta tres municipios dentro de la prestigiosa red de Los Pueblos más Bonitos de España, un distintivo que otorga la asociación homónima, que agrupa a localidades con un patrimonio y belleza singulares.
Uno de estos municipios almerienses es Mojácar, cuyo casco histórico impresiona por sus casas blancas encaladas, calles estrechas y empinadas que serpentean por la ladera de la sierra de Cabrera, ofreciendo vistas panorámicas del mar Mediterráneo. Entre sus monumentos destacados se encuentran la iglesia de Santa María, la Plaza Nueva y el Mirador del Castillo.
Pero este municipio cuenta también con uno de los secretos mejor guardados de la costa almeriense, en una de sus pedanías. A pocos kilómetros del casco antiguo, en dirección a Carboneras y muy próximo ya a la playa del Algarrobico, se encuentra el núcleo urbano de Sopalmo.
El nombre Sopalmo significa "abrigo natural" o "cueva", reflejando su entorno geográfico. Este pequeño núcleo rural ha preservado su autenticidad, con construcciones tradicionales y un ambiente tranquilo que contrasta con la actividad turística mojaquera, ya sea tanto en su casco urbano como en la zona costera.
Históricamente, Sopalmo tuvo un papel relevante en el siglo XIX debido a las explotaciones mineras de hierro en la zona de Macenas y Sierra de Cabrera. Durante ese período, la localidad experimentó un crecimiento significativo, sirviendo como punto de encuentro para mineros, transportistas y arrieros.
En la actualidad, Sopalmo, que cuenta con apenas 48 habitantes, es un destino ideal para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza, que preserva la esencia de autenticidad y pone además la tan deseada nota verde sobre el mapa local.
En este núcleo de población hay una pequeña ermita construida en el siglo XX, y al lado una fuente de donde mana agua de un nacimiento natural. Sopalmo ha sido lugar de encuentro de artistas y pintores, su luz y sus paisajes han inspirado numerosas obras.
Sin duda, es uno de los secretos mejor guardados de la costa, aunque cada vez va ganando mayor número de adeptos los paseos por sus caminos y senderos rodeados de adelfas e higueras o el descanso en sus cortijos y campings.