María del Mar Castaño Martínez, vive en Bruselas: “El clima es un horror. Este invierno hemos tenido ya seis nevadas”,auto,au
María del Mar, Mar, como le gusta que la llamen, Llegó el 4 de noviembre a Bruselas, “con los nervios e inquietudes típicas de una ciudad nueva, y de una experiencia nueva”. Al día siguiente se incorporó a trabajar en la empresa Argos Consulting, como consultora de Comercio Exterior importando productos españoles.
Relata que el principio fue duro, a pesar de que contaba con una conocida en Bruselas; “nada es fácil”, dice.
La búsqueda de alojamiento fue para ella “una pesadilla”, o los pisos estaban en mal estado, o eran carísimos, o aún peor, la gente que vivía en los pisos no le ‘cuadraba’. “Finalmente encontré un sitio super bonito para vivir, aunque algo caro; vivo con dos chicas y un chico, y cada cual es de una nacionalidad distinta: belga, francesa e italiano”, narra. Sobre el ambiente en su casa dice que es “super acogedor”; “me encuentro como en mi propia casa. Hacemos vida juntos, salimos juntos muchas veces, y la mayoría de los viernes hacemos una cenita especial en casa para ponernos al día de nuestra semana. Estoy genial, he tenido mucha suerte”, explica Mar.
Un grupo de españolas
Por otro lado, esta joven almeriense tiene su grupo de españolas, con las que también hace mucha vida social, y con las que ha ido conociendo muchas cosas bonitas de Bruselas, así como de las ciudades colindantes. “Tengo que decir, que aquí es todo precioso, menos el clima... es un horror; este invierno hemos tenido ya seis nevadas... Insoportable para una almeriense”.
Con el tema laboral no está especialmente contenta. Dice que “no está mal”, puesto que trabaja en español e inglés, pero quiere algo mejor en España. Es de las que quiere regresar.
No es fácil adaptarse a un clima como el de allí, pero tampoco al hecho de que no haya lavadora en las casas, por lo que hay que hacer la colada en la lavandería. “Es algo tedioso tener que ir con todo (una belgada como dicen aquí).
Lo peor para mí es eso, en cuanto a lo demás, muy bien”. Y en lo “muy bien” se refiere a la comida, aunque asegura que no se come tan bien como en España.
El nivel de vida es mucho más elevado en Bruselas, por lo que todo es más caro, “pero los sueldos son buenos”. Además, como dato curisoso, allí “la prestación por desempleo es de por vida, es decir, que si trabajas un año, tienes derecho a prestación de por vida (otra belgada)”, cuenta.
También le gusta el nivel cultural, que considera “muy alto”. “Imagino que será por la mezcla de nacionalidades que aquí residen. Hay un nivel multicultural muy bueno y puedes encontrar gente de cualquier parte del mundo”.
Le resulta curiosa la diferencia que hay entre la zona de Flandes y la zona Valona. “Son regiones independientes en todos los sentidos, con el inciso de que comparten Bruselas, pero se odian entre ellos. Luchan por la independencia y al final la conseguirán, pero les faltan aún un par de pasos para ello”, estima.
Le tira la tierra
A Mar le gusta esta allí, pero le tira la tierra. Cuenta que las cuestiones personales (familia, pareja, etc.) van a hacer que vuelva. Eso, unido a la dificultan de encontrar allí un buen trabajo, “puesto que hay mucha compentencia por la diversidad de nacionalidades que viven en Bruselas”, y su contrato termina a principios de mayo y no tiene posibilidades de renovación. “Soy una becaria”, apunta.
Dice que Bruselas no es una ciudad muy grande - o no más de lo que lo es por ejemplo Sevilla- y que es cómoda y está bien comunicada con toda la Unión Europea, además de ofrecer muchos servicios. “Se nota que es la capital de Europa”, añade.