El hospital pierde el 13% de las citas anuales por incomparecencias
El hospital pierde el 13% de las citas anuales por incomparecencias
No acudir a la cita programada en un hospital y, sobre todo, no avisar para cancelar o cambiarla de fecha, sea para consulta externa con el especialista sea para quirófano, supone un mayor perjuicio de lo que a lo mejor se puede pensar, pero, ante todo, puede ayudar a otros pacientes que necesitan atención y podrían ver disminuido su tiempo de espera, solo con una llamada para avisar de que no se puede acudir.
Razón principal por la que el Hospital de Poniente lleva tiempo intentando concienciar, tanto desde la propia consulta como desde las diferentes secretarías, al ciudadano de la importancia que supone avisar con antelación de que no puede acudir a su cita o desea cambiar la fecha. Y es que la incomparecencia a las visitas programadas supone el 13% de las citas anuales en consultas externas, y el 2,22% en quirófano.
Más daño en quirófano
En el caso de quirófano, aunque el porcentaje es menor, tiene una mayor repercusión porque no acudir a esa cita afecta a pacientes que ya están diagnosticados y pueden llevar meses a la espera de una intervención. Por eso, desde el centro hospitalario de Poniente es tan importante pedir “el compromiso y corresponsabilidad de los usuarios para que, en caso de imposibilidad de acudir se avise y así aprovechar esa cita para otros pacientes”.
Aunque en los últimos años está descendiendo el porcentaje de no presentados sobre el 13% de pacientes en consultas, y de un 40% en la no asistencia a intervenciones quirúrgicas, el Hospital de Poniente continúa solicitando la colaboración ciudadana destacando que el hecho de avisar para cancelar una cita es beneficioso para todos. Una sencilla y rápida llamada supone que el personal pueda reorganizar sus tareas adelantando citas, un ahorro en tiempo e incluso en gasto económico para la administración pero, sobre todo, “ nos preocupa el ‘coste’ que puede tener para otros pacientes para los que les supone un retraso en la atención, con la consiguiente demora en el diagnóstico y posible tratamiento. Y es que el valor de una cita supone, no solo un valor económico sino, sobre todo, un valor de salud”.