La plaza de toros se revela como la ‘maravilla’ más valorada de Vera
La plaza de toros se revela como la ‘maravilla’ más valorada de Vera
La campaña se puso en marcha este verano y por el título de ‘maravilla’ de Vera competían un total de veinte monumentos, espacios naturales o urbanos y costumbres o tradiciones del municipio. Pues bien, ya se conoce cuál ha sido la ganadora: su hermosa plaza de toros.
Es una de las piezas arquitectónicas con más antigüedad y solera del patrimonio municipal veratense. Su estilo es netamente neoárabe, como se puede apreciar en el arco principal de entrada. Es una de las plazas más antigua de la provincia de Almería y ha sido recientemente restaurada y reinaugurada, en concreto, el 25 de septiembre de 1997 tras unos años de ausencia de festejos.
Además, en sus bajos se sitúa el Museo Taurino en el que se realiza un recorrido cronológico por la historia de la fiesta de los toros en Vera.
La segunda ‘maravilla’ elegida entre los vecinos ha sido el mirador del Espíritu Santo. Se trata de un emplazamiento de la antigua ciudad hispano-musulmana llamada Bayra, fundada por los árabes y reconquistada por los Reyes Católicos en 1488, hasta que un gran terremoto la destruyó el 9 de noviembre del año 1.518.
En su cumbre, auténtico mirador con unas impresionantes panorámicas de la costa y del interior del valle, se encuentra la imagen del Sagrado Corazón de Jesús desde 1949.
Tras estos dos monumentos, la Iglesia de la Encarnación y el Convento de la Victoria son la tercera y cuarta ‘maravilla’, respectivamente, de Vera.
La parroquia de la Encarnación fue levantada durante la primera mitad del siglo XVI, la singularidad de la iglesia responde a la estructura mudéjar-andaluz de tipo fortaleza por el fin defensivo que debía cumplir. En su interior destaca el Retablo Mayor, de estilo barroco, colocado a finales del siglo XVIII.
Conocido también como Convento de Los Padres Mínimos o de San Francisco de Paula, el convento de la Victoria fue habitado desde comienzos del siglo XVII hasta el año 1823, cuando fue desamortizado. Destaca su iglesia fortaleza y las pinturas, dibujos y relieves, de principios del S. XVIII.