Carboneras y sus vecinos se reconocen ya en la leyenda de Lawrence de Arabia
Carboneras y sus vecinos se reconocen ya en la leyenda de Lawrence de Arabia
Desde hace decenios, Carboneras mira frente a frente a la eternidad en su mar, cielo, paisaje e historia, pero nunca lo había hecho cara a cara a la leyenda del cine. Cuesta creerlo, una de las películas más importantes en la historia del cine nunca había sido objeto de rememoración colectiva y oficial por parte de esta población, que en 1962 vivió como un tornado la llegada de un equipo de artistas dirigido por el hombre que tiró el puente sobre el río Kwai.
Desde entonces, Lawrence de Arabia ha sido parte de Carboneras y sus habitantes tanto como el hotel El Dorado, instalado por Eddie Fowlie, mano derecha de David Lean. Nadie como el “caballo loco” ejemplificaba la unión de Carboneras y Aqaba, de Carboneras y Lawrence de Arabia. En la misma calle, también se quedó a vivir Barbara Cole, la ‘script’ o secretaria de continuidad de la película y durante muchos años compañera sentimental de David Lean. Lawrence seguía viviendo en las calles de Carboneras hasta que Cole murió en mayo de 2003 y Fowlie, en enero de 2011. Ahora por vez primera, el Ayuntamiento y la Asociación de Empresarios del Turismo han organizado este fin de semana una exposición de fotografías sobre esta película legendaria, seleccionadas por el hijo de Barbara Cole, Peter Beale, quien eligió desde Los Angeles cuarenta fotografías oficiales, algunas conocidas y otras inéditas.
Los vecinos y sus recuerdos
Las fotografías están golgadas en una pared del patio del ayuntamiento. Y centenares de vecinos nostálgicos y turistas sorprendidos se han pasado ya para disfrutarlas. Antonio Vicente Soto reconoce en una fotografía su casa en el Canillar, que aparece en una ladera del río durante la secuencia del ataque. Recuerda que las palmeras se levantaron sobre bases de hormigón. Son muchos los recuerdos que afloran y por primera vez también, los carboneros quieren fijarlos para siempre Para ello, Miguel Galindo, creador de la asociación Levantisca, acude junto su hija a grabar estos testimonios con el apoyo de Francisco Hernández.
Los adultos de entonces rondan ya los ochenta y apenas salen. Los jóvenes pasan los 60 y recuerdan a los primeros. Como Ana Hernández a su padre Salvador, y al señor Peris. y al jefe de escayolistas, el señor Mota. Todos trajaban en el almacén del esparto construyendo las piezas de lo que iba a ser la ciudad de Aqaba. Amablemente trae de su casa una fotografía que lo atestigua. A su lado, Isabel García sostiene la misma foto en la que aparece su padre, Juan García, “tenía barcos y le pidió a Diego que metiera a sus marineros. Ganaban 100 pesetas todos los días.”, recuerda. Su casa, su teléfono, fue el hilo directo de producción usado durante aquellos seis meses de rodaje.
Presente desde el primer minuto está José Esteban, cronista de Carboneras, quien recuerda cómo Eddie Fowlie le contó el día que descubrió Carboneras junto al taxista Diego Fernández. “Llegaron desde Garrucha y desde lo más alto, en la cuesta de La Parrica” el intrépido ayudante de Lean ya se quedó fascinado por la bahía de Carboneras. Pero no fue hasta que cruzó el río Alías y miró hacia atrás cuando no se dio cuenta de que aquella rambla fértil sería la Aqaba de la película. Comenzó entonces la revolución en este pueblo bello y pequeño de pescadores (jabegotes), cortijeros y los menos, los escolantes, en palabras de Esteban.
Fowlie cogió la batuta con ayuda de Diego Belmonte para construir la ciudad que iba a ser conquistada por Peter O’To