La quiniela de los ex
Ocho exalcaldes de la provincia, alejados de la primera línea, pronostican el resultado del 26M

Juan Callejón, Juan Megino, Maribel Rodríguez, Luis García, Remedios López Santiago Pozo, Fernando Utrilla y Manuel Ceba
Habrá un momento del inmediato 26M, ya sin sol en la calle, en el que Ramón o Adriana sabrán si han ganado; y -tiempo después- habrá otro instante, íntimo, inevitable, en el que tendrán que recoger sus objetos personales del despacho de alcaldía -el marco con la foto de los hijos, los paquetes de Kleenex- y retirarse a los cuarteles de invierno, tras quemar la etapa más bulliciosa de su vida, para dejar paso a otro regidor. Ya no sonará tanto el teléfono y se encontrarán, de pronto, con un tiempo del que hasta entonces no disponían y volverán a las rutinas y a los afectos abandonados.
Todo eso le ha venido ocurriendo desde hace justo ahora 40 años a decenas de alcaldes almerienses -que ahora son ex en el más de un centenar de pueblos de la provincia- que pasaron, la mayoría, a ver los toros desde la barrera o, como mucho, a torear de salón, desde el punto de vista del poder municipal. Juan Callejón fue uno de ellos, tras haber gobernado el entonces flamante municipio de El Ejido durante ocho años. Apenas tenía poco más de treinta años, cuando este médico, hijo de médico, inauguró la independencia ejidense, cuando la cuna del invernadero era aún una fábrica en construcción.
“Era alcalde las 24 horas, me fui por cansancio porque creía que había terminado una etapa”. Callejón, desde la distancia, cree que lo que se inició en los 70, no se ha sabido completar, “la iniciativa privada ha ido por delante de la administración pública, no hemos sabido mantener el liderazgo cultural y social y nos han estigmatizado con la inmigración, pero un ayuntamiento no es solo poner farolas o arreglar calles, es algo más”.
Callejón, que sigue trabajando como galeno en un centro de prevención de riesgos laborales, pronostica que no habrá mayoría absoluta en El Ejido, pero creo que sería un error para cualquier partido pactar con Vox, no creo que haya un alcalde de Vox en mi ciudad, o quiero no creerlo”.
Maribel Rodríguez, profesora de adultos que ayer examinaba de física, fue la alcaldesa roja de Huércal de Almería durante trece años. Aprendió mucho de la condición humana de Malraux, a estar expuesta a todo, a tener que dejar de lado la familia, “pero me siento orgullosa de ese tiempo, de favorecer sobre todo la vivienda para jóvenes y mayores en Villa Inés, El Cercado o en Los Pinos, cuando entré, Huércal tenía 5.000 habitantes y ahora va por casi 20.000”.
Maribel, ya fuera de los órganos de Izquierda Unida, pero “simpatizante a muerte”, dimitió de forma voluntaria por un encontronazo con su socio de Gobierno. “Echo de menos la política, pero no volvería, excepto como parlamentaria europea, que es un sueño que tengo, la política me ha enseñado, sobre todo, a saber escuchar y a controlar el genio, ahora creo que algunos candidatos intimidan mucho”. La quiniela de Maribel es que PSOE obtendrá en Huércal seis concejales e IU, cuatro, “suficiente para la mayoría absoluta”.
Juan Megino es ya más almeriense que el lotero Carrete, después de 48 años en la ciudad. Sabe de sabores y sinsabores, de capa larga y arma corta, después de una legislatura como alcalde y varias como concejal, hasta 2011, en que volvió de nuevo a emplearse exclusivamente con el bisturí de urólogo.
“Fernando Cabezón me llamó para la política local y para mí ha sido un honor trabajar para los almerienses, es un hecho que cuando dejas de ser alcalde, se produce un vacío, pero yo no lo he notado mucho, a mí por la calle hay gente que me sigue llamando alcalde”. Cree que “el poder no corrompe, no hay obligación de corromperse” y su augurio, como en un oráculo de Delfos, es que el PP repetirá como fuerza más votada en Almería, “y es lo que deseo, porque los partidos están por encima de las personas, no soy partidario de pactos con muchas fuerzas políticas, porque resta agilidad”.
En Santa Fe de Mondújar, el pueblo camuflado entre naranjos, con apenas 440 habitantes, la farmacéutica Remedios López ocupó el despacho municipal durante 12 años y lo mismo tenía que pedir dinero a Diputación para adecentar calles que llamar a Endesa cuando se cortaba la luz. “Ser alcaldesa es como el ying y el yang, hay satisfacciones, pero el roce con la familia se resiente, ahora ya estoy más tranquila y me dedico a mi farmacia y a un poco de tierra que tengo”. Y añade: “¿mi pronóstico?, hombre, aquí siempre ha ganado el PSOE y seguirá ganando el 26M, aunque tengo buenos amigos en el PP, como el vecino Eugenio Gonzálvez”.
Manuel Ceba vio la luz primera en Albox, pero su vida adulta ha girado en torno a la uvera Berja, donde ostentó la vara de mando durante 17 años. Ahora ha trepado ya a los 70 y sus días los dedica a estar con la familia, a ir a Murcia a ver a las nietas y a practicar natación, “se ha quedado más delgado”, se oye decir a su mujer por el auricular. Su augurio es que, aunque gobierna el PP en Berja, se va a dar un vuelco y el PSOE es favorito, “tenemos una candidata muy buena”.
Santiago Pozo dirigía una rondalla en Tíjola, donde enseñaba a los niños a tocar el laúd y la bandurria, hasta que viéndolo tan apreciado por todos, lo llamaron para el Ayuntamiento, donde estuvo 16 años como alcalde, primero por Alianza Popular y después por el PP. “Me siento orgulloso de haber hecho instalaciones como el pabellón de deportes o la residencia de ancianos y sin cobrar nunca un duro”, argumenta. Ahora vive retirado de todo, “aunque con las orejas abiertas”, sembrando pimientos para autoconsumo en su huerto. “Creo que en Tíjola no va a haber mayoría absoluta, el PP tendrá que aliarse con Ciudadanos, y Vox no creo que saque más de 150 votos”.
Luis García Collado es uno de los rostros del socialismo en Huércal-Overa. Tras diez años de primer edil, sigue vinculado al partido, trabajando con sus compañeros para ganar las próximas municipales. “Creemos que estamos rozando la mayoría absoluta, el Gobierno actual se va a llevar un disgusto, su esperanza es aliarse con Vox y Ciudadanos”. Luis es profesor de Formación Profesional y volvió a la enseñanza tras su paso por la alcaldía, desde que lo llamara el veterano Juan Gómez, su mentor municipal. “Creo que el político no hace, se hace, pero una vez que te pica el gusanillo, ya no te abandona”.
Fernando Utrilla era funcionario de Agricultura cuando decidió presentarse a alcalde de su pueblo por Izquierda Unida. Y lo que iba a durar unos pocos años, se alargó hasta los 16. Fernando fue siempre un alcalde total, un hombre volcado con la Alcolea de su alma, un espíritu culto y cultivado que dedica ahora su tiempo a hacer fotografías, a exponerlas en la sala cultural del pueblo y a algo tan entrañable, que parece cada vez más perdido, como coleccionar sellos, en un tiempo en el que nadie escribe cartas. “Yo creo que en Alcolea ganará el actual alcalde, Antonio Ocaña, que es de IU, y, además, un tío estupendo”.