La Voz de Almeria

Provincia

"Hicieron un agujero en la fachada de la casa para poder entrar a robarnos"

Habla una familia víctima de un asalto a su vivienda, situada en la barriada de San Agustín

Fachada de la vivienda en la que viven Kamel, Isabel y su hijo Jorge y que fue asaltada hace apenas un mes.

Fachada de la vivienda en la que viven Kamel, Isabel y su hijo Jorge y que fue asaltada hace apenas un mes.

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Detrás de cualquier estadística hay siempre personas con nombres y apellidos y cuando se habla de delitos, también. El PSOE denunció esta semana que los robos con violencia en viviendas aumentaron, de enero a septiembre de 2016, casi un 50 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior y achacó su incremento a la falta de efectivos policiales, cuya presencia se echa de menos sobre todo en las zonas más alejadas del centro urbano. “Aquí la vigilancia es muy poca”, se queja Isabel, que vive en la barriada de San Agustín, en El Ejido.


Robos frecuentes
Ella sufrió el asalto a su vivienda hace algo más de un mes. No era la primera vez tampoco ni ha sido el único caso en este núcleo situado en el vértice imaginario entre El Ejido y Roquetas, con algo más de 3.000 habitantes. Según denuncian sus vecinos, rara es la semana en la que no se comete algún robo con fuerza en una casa. “Hemos estado un tiempo muy tranquilos, pero ahora no sabemos qué ocurre. A una compañera de trabajo le robaron ayer, a otra, la semana pasada. Esto es a diario, semanalmente, mensualmente, ya no tiene control”, explica Isabel.


Aquella noche, su marido, Kamel, de origen argelino, no estaba en casa. Había viajado a su país natal para visitar a su madre. Isabel salió con sus compañeras de trabajo a una cena de empresa y el hijo de la pareja, Jorge, hizo lo propio con unos amigos. Cuando el chaval llegó a casa, pasadas las doce y media de la noche, observó que algo raro pasaba.
Al abrir la puerta escuchó ruidos: eran pisadas y susurros de un par de personas y, desde la calle, una voz que alertaba a los ladrones de que salieran ya de la vivienda, que habían llegado los dueños.


“Siempre es lo mismo: te vigilan, controlan que no haya nadie en casa y se arriesgan a que llegues cuando todavía están dentro”, relata Isabel.


La familia calcula que los implicados en el asalto fueron, al menos, cuatro personas: dos estaban dentro de la vivienda, haciéndose con el botín, otro esperaba en la calle para alertar de la presencia de los propietarios o de la policía y uno más aguardaba al volante de un coche con el motor en marcha para emprender la huida lo más rápido posible.


Media pared por delante
La vivienda de Kamel e Isabel, una casa de una sola planta situada a apenas cinco metros de la carretera, tiene dos entradas, ambas con puertas blindadas.


Los ladrones, conscientes de que por ahí no podían entrar, tomaron una decisión más expeditiva: amarraron una cuerda a la verja de una de las ventanas que da a la calle y la engancharon al coche, que tiró de ella hasta que arrancó la reja y se llevó media pared de la fachada por delante. El agujero que hicieron -ya arreglado- era lo suficientemente grande como para que cupiera por él una persona de una envergadura normal.


Aprovechando la oscuridad de la noche y la falta de vigilancia, los delincuentes se llevaron de la vivienda una televisión, tres cámaras de fotos y un par de cajones en los que Isabel guardaba sus alhajas. “Que nos arrancaran la reja y media fachada no fue cuestión de segundos, pero aquí la vigilancia es muy poca y sabían que no les iban a pillar”, denuncia Isabel.


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