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Un grupo de alumnos almerienses cambia las aulas por el fondo marino para investigar la biodiversidad en La Palma

Estudiantes del IES Retamar participan en un proyecto científico que compara ecosistemas protegidos y no protegidos a través del buceo

Teresa, Raquel, Dani y Marta en una de sus inmersiones.

Teresa, Raquel, Dani y Marta en una de sus inmersiones.La Voz

César Lorente Venteo
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Teresa, Dani, Marta y Raquel, alumnos de 14 y 15 años del IES Retamar se encuentran estos días en La Palma participando en una experiencia poco habitual: investigar la biodiversidad marina buceando en diferentes zonas del litoral canario para analizar cómo influye la protección ambiental en los ecosistemas.

La iniciativa forma parte del proyecto “Santuario 30%”, una propuesta educativa que busca concienciar sobre la necesidad de proteger al menos el 30% de los océanos antes de 2030. Durante siete días, el alumnado trabaja junto a estudiantes del IES Puntagorda de La Palma realizando inmersiones y comparando áreas protegidas y no protegidas.

“El primer día estuvimos buceando en la reserva marina de La Palma, donde pudimos observar una gran cantidad y variedad de fauna marina”, explica Dani, uno de los participantes. “El segundo día estuvimos en una zona no protegida y ahí pudimos observar más el paisaje que la fauna. Ese es nuestro principal objetivo: documentar cómo cambian los ecosistemas”.

La experiencia está permitiendo al alumnado observar de primera mano cómo responde el océano según el nivel de conservación de cada entorno. “En la reserva marina hemos podido ver muchísimas especies, incluyendo una manta que nos nadó por encima”, cuenta con emoción Teresa. “En otras zonas vimos menos diversidad, aunque también encontramos un caballito de mar y un pez globo enorme”.

Uno de los momentos más especiales de la expedición tuvo lugar en la fajana creada tras la famosa erupción volcánica de 2021. “Entramos y el paisaje era increíble”, comenta Marta, entusiasmada. “Se veían las rocas volcánicas y muchísimas algas. Era impresionante ver cómo la vida volvía a colonizar ese lugar”.

Pero no todo ocurre bajo el agua. Raquel todavía recuerda el trayecto de vuelta tras una de las salidas. “Nos encontramos una manada de cinco o seis delfines mulares que empezaron a seguirnos jugando con la estela del barco”, explica. “Fue un momento mágico y muy único”.

El proyecto combina investigación científica, formación en buceo y divulgación ambiental. Para poder participar, el alumnado ha tenido que completar previamente una formación teórica y práctica que les ha permitido obtener la certificación Open Water Diver.

Dani, Teresa, Raquel y Marta reciben clases preparatorias de buceo en la Fabriquilla antes de su viaje.

Dani, Teresa, Raquel y Marta reciben clases preparatorias de buceo en la Fabriquilla antes de su viaje.La Voz

Desde el equipo docente destacan especialmente el impacto que está teniendo la experiencia. “Esta vivencia va a cambiarles la vida y a vincularlos al mar para siempre”, señalan Fernando López y Alaitz Alabau, profesores que acompañan al grupo durante la expedición.

Además del trabajo de campo, los propios estudiantes se encargan de documentar todo el proceso a través de redes sociales, compartiendo vídeos, fotografías y entrevistas desde la cuenta de Instagram @santuario30retamar.

La estancia en Canarias es solo la primera parte del proyecto. A partir del 19 de mayo, el alumnado del IES Puntagorda viajará hasta Almería para continuar el estudio comparado en espacios como el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

“Lo estamos deseando”, asegura Raquel. Allí volverán a sumergirse para comparar los fondos marinos mediterráneos con los de La Palma y continuar una investigación que, sin duda, está cambiando la vida de estos jóvenes almerienses.

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