Ya no basta con un titular
“La Junta de Andalucía ha recortado casi el 36% el presupuesto de la obra, quedando los 26,5 millones de euros con los que salió licitado en 2011”
Hace algunos años, cuando todos éramos más felices e indocumentados, el poder taumatúrgico de un titular oportuno en un periódico podía tener la capacidad de modificar el tiempo y el espacio y generar una realidad paralela e inexistente, desde donde poder lanzar un discurso político ajustado a las necesidades e intereses que fueran necesarias. Pero eso era, ya digo, hace unos años.
Y por sorprendente que parezca, la Junta de Andalucía, que viene arrogándose tradicionalmente todos los valores de la modernidad y la anticipación sociológica, sigue anclada en el viejo poder de la rotativa. Craso error en estos tiempos en los que las redes sociales y las nuevas tecnologías han modificado no ya sólo la forma de transmitir la información, sino que también han modificado las necesidades y aspiraciones de la antiguamente llamada opinión pública. Y si a esa desactualización le añadimos el permanente idilio que vive la Junta de Andalucía con el embuste, podemos asistir al pastelazo infame que nos han pretendido colocar con la presunta “reactivación” de las obras de ese hospital materno infantil que se quedó en una piedra. Como recordarán, la Junta no sólo nos prometió que las obras se retomaban la pasada semana (mentira) sino que se trataba del mismo proyecto, con los mismos servicios y el mismo presupuesto de cuando se puso la primera piedra. Otra mentira. La Junta de Andalucía ha recortado casi el 36% el presupuesto de la obra, quedando los 26,5 millones de euros con los que salió licitado en 2011, en 17 millones, según la información facilitada al personal del hospital en una reunión presidida por la gerente del Complejo Hospitalario Torrecárdenas y que no fue precisamente lo que dijo a la prensa la delegada de Gobierno, Gracia Fernández. Así lo desvela ahora el digital “Noticias de Almería”, en lo que constituye otro paso más en el desmontaje de la nueva milonga que la Junta pretendió colar a todos los almerienses. ¿Qué necesidad hay de mentir permanentemente a la gente? ¿Alguien lo entiende?