Arranca la liga
La pequeña ilusión de final del verano son las nuevas adquisiciones de los equipo que queremos. Parece un cuento pero como si lo fuera. La dureza del nuevo curso , sus dificultades materiales psicológicas, se alivian no poco con los compañero del balón redondo. Pasión del fútbol hoy ya extendida por toda la Tierra. A los primeros años, los jugadores se nos aparecen como héroes del domingo. Ocupan las paredes de nuestro cuarto. Hablamos como ellos, somos más bien parte ellos. La ida de algún jugador idolatrado produce un traumatismo en la familia. Hoy ya no somos solo de un equipo. Está primero el de la tierra como más cercano y entrañable: luego el otro que generalmente suele ser el Madrid o el Barcelona. Ahí están, claro, Messi y Ronaldo , superestrellas rutilantes. Afortunadamente en la adolescencia todavía no ha estallado la podredumbre que hace odioso al deporte. Lo estamos viendo estos días en la alegría incontenible de las medallas de los Juegos. Y comprendemos mejor aquella veneración casi religiosa de los grandes vencedores en aquellas Olimpiadas del pueblo griego. Hoy, sin embargo, los que ya peinamos canas somos más escépticos. Sin menospreciar la gloria del triunfador y sus justos méritos, reconocemos que algo podrido se mueve a veces detrás de las grandes organizaciones deportivas, Leí con mucho interés este fin de semana el articulo de John Carlin en el País Semanal. Las ilustraciones son harto gráficas: un balón ardiendo en llamas y cuajado de gusanos. Bajo el titulo general de “ Fútbol podrido” la síntesis definitiva : “Millones de aficionados esperan ansiosos el inminente comienzo de la nueva temporada futbolística. Ningún otro juego ha capturado los sueños y la imaginación de todo el planeta. Ninguno alimenta tampoco un negocio de semejante calibre. El esplendor del espectáculo esconde una enorme montaña de corrupción”. Dentro del texto su autor destaca sobre todo al comunicado que emitió el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunciando que un total de 14 capos de la FIFA habían sido imputados por delitos de sobornos, chantajes, fraudes y conspiración para el blanqueo de dinero. También se ocupa el autor del articulo del presunto voto de la FIFA para que se celebre el Mundial de 2022 en Qatar. Un político laborista británico, Lord Triesman, declaró que Qatar había pagado 14O millones en sobornos. ¡Ay madre!, lo que cuesta jugar al fútbol a cincuenta grados a la sombra!.