Por unos agujeritos de nada
Si usted es de los recién llegados al pelotón de almerienses molestos con la Junta de Andalucía por el asunto de los agujeritos en la muralla para fijar el escenario de una representación teatral, permítame que le dé una bienvenida tan melancólica como el tañido de la campana que, sobre la Torre de la Vela, marcaba las horas del regadío. Y es que, aunque nunca es tarde para la buena dicha, esto de los agujeros de Pepe Gotera y Otilio es una gota de agua en el cangilón de una noria. Los que somos un poco más memoriosos tenemos un abultado cuaderno de dolencias por el maltrato a la Alcazaba, destacando como nota predominante el planchazo que supuso ver a la Junta de Andalucía parcheando torreones a base de chapas de acero oxidado, demostrando así dos cosas: que había dado pie a que parte del monumento se cayera (igual que se sigue cayendo ahora) y que además solventaba el tema en plan faena de aliño, pasándose por el mismísimo forro todos los criterios estéticos (y hasta éticos) sobre la restauración del patrimonio histórico. Pero si usted es de los que acaba de engancharse a la brigada de disconformes por el frangollero asunto de los agujeritos, le cuento algo que quizás no sepa. La relación de abandono y desatención de la Junta con el conjunto monumental de la Alcazaba alcanzó su máxima cota de esperpento cuando, hace cerca de quince años, y con gobiernos del PSOE en el Ayuntamiento y la Junta, se supo que unos intrépidos habían ocupado como residencia particular un par de torreones de San Cristóbal (el lienzo de muralla almohade más grande de Europa tras la Alhambra) en los que incluso llegaron a trasladar sofás y enseres domésticos y decorativos, protegidos por su correspondiente puerta con candado. Y allí vivieron una temporada hasta que la prensa lo descubrió. Esto es real como la vida misma. Así que ya puede imaginar la preocupación que tienen en la Junta porque unos operarios cafres hayan agujereado una muralla milenaria del patio de armas. Están tan preocupados que ni a responder han salido.