La hueca romanza del candidato
`Las elecciones nos sorprenderán a pie de playa, ligeros de equipaje y casi desnudos, como hijos de la mar`
Asumiendo el riesgo que tiene toda proyección política sobre el futuro, les animo a que piensen en la trascendencia, la intensidad y la importancia de todos estos vibrantes discursos y réplicas parlamentarias el próximo sábado, 25 de junio, en una apacible y playera jornada de reflexión. Con los rescoldos de las hogueras de San Juan, podremos mirar atrás y recordar el ruido y la furia de una investidura fallida desde el momento de su gestación. Y aunque escribo estas líneas sin poder conocer el desenlace, todo y todos apuntan a que, salvo sorpresa monumental, lo que estamos viendo no es más que el banderazo de salida de una campaña electoral –otra más- que terminará en Almería justo en mitad de un fenomenal puente preveraniego que puede tener un efecto letal en la participación. Como ven, no se trata del escenario más idóneo para una consulta electoral. Lo sensato parecería evitarnos la repetición del trance y alcanzar un acuerdo razonable que ofrezca estabilidad y evite experimentos tan imprudentes como desatinados. Pero los españoles hemos acreditado a lo largo de los siglos una probada capacidad de autodestrucción que impide maridajes políticos que se dan sin demasiados problemas en otras latitudes en donde importa más el qué que el quién. Y así seguimos. En todo caso, lo que no vamos a olvidar nunca es la afectada solemnidad del candidato socialista, Pedro Sánchez, embistiendo contra la aritmética a base de cursiladas (ese bien común, ese mestizaje…) y haciéndonos perder a todos el tiempo. Algo que hace muchos años describió brillantemente Antonio Machado, el poeta sevillano -que según el sorprendente candidato socialista nació en Soria- cuando desdeñaba “las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna”. Y así, las elecciones nos sorprenderán a pie de playa, ligeros de equipaje y casi desnudos, como hijos de la mar.