La tela de Penélope
`Ciudadanos era la bala que reservaba la derecha para cuando la corrupción del PP fuera insostenible`
Deshacer de día lo que hacemos de noche ha pasado a ser el modelo alegórico de la frustración y la inutilidad. Penélope, mujer de Ulises, consumía así su triste existencia a la espera de que llegara el esposo vengador de las canalladas de los pretendientes. Un día apareció en el alto de la finca un hombre singular. El porquero lo reconoció. Era el amo. Pronto se organiza la venganza. Bajo la forma de una competición de tiro de ballesta, Ulises junto con su hijo Telémaco, termina a flechazos con aquel latrocinio permanente.
La actual situación política española parece evocar los días de Penélope. Yo he escrito aquí varias veces que Ciudadanos era una bala que se reservaba la derecha para cuando la corrupción del PP resultara ya insostenible. Ese momento es el reciente pacto entre PSOE y Ciudadanos. La pretensión de unir a la izquierda para un Gobierno de cambio ha saltado por los aires. Podemos se marcha, IU no oculta su descontento. El único que se alegra es el PP asfixiado presuntamente por la mierda de tres pisos que le llega hasta la orejas. Debemos reconocer que, pese a todo, Ciudadanos ha sido el único partido que se ha atrevido a pactar con el PSOE. Algo es algo. El resto de partidos está paralizado dentro de un charco de tactismo quimérico que nos les deja moverse ni hacia arriba ni hacia atrás ni hacia adelante.
La ciudadanía debe estar subiéndose por la paredes ante la la inutilidad de unos políticos que no son capaces de entenderse salvando obstáculos programáticos tal como lo hicieron los de la primera Transición .La mayoría de ellos espera la repetición de elecciones. Me recuerda el famoso soneto de Lope: Jesús a la puerta del pecador. Lope diciendo : “Mañana te abriré” y al final el soneto se cierra contra toda esperanza. “Para lo mismo responder mañana”. No pasa día en que el PP no dé una lección de partido “razonable” y “sensato”. Pero cuando le piden la abstención para hacer posible que esto se mueva de algún modo, entonces Rajoy, a quien no quieren ni en su pueblo, se proclama a sí mismo como el único salvador de este país. En Europa un partido que tuviera entre sus militantes tal nivel de corrupción no haría uso de tanta arrogancia. ¿Qué pretenden? ¿Repetir sin cesar que han ganado las elecciones? Eso no se lo cree nadie después del veinte de diciembre.