La Voz de Almeria

Opinión

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Continúa la resaca sobre el cara a cara  del lunes entre Rajoy y Pedro Sánchez . Cuantitativamente al menos,  a tenor del número  de consultas, el debate lo ganó el candidato socialista. Decir que nadie puede erigirse como triunfador es una memez típica del escapismo interesado. Se está hablando mucho sobre la dureza del discurso  de Sánchez quien  puso bajo las cuerdas al presidente. 
Nadie recuerda ahora lo que sucede en los debates de fuera ni en lo mucho que el PP despotricó contra José Luis Rodríguez Zapatero. Aún hoy , después de cuatro años de gobierno de la derecha, los “peperos” utilizan sin tasa la excusa de la “herencia recibida” como argumento probatorio de las  cosas que siguen sin cumplir. Recuerden que González Pons llamó “indecente” a Zapatero y no pasó nada. El PP es ahora un clamor contra Sánchez por decir lo que quizá piensan muchos millones de españoles. El candidato de la derecha utilizó las palabras “ruin , “mezquino” y deleznable” varias veces. Ahora su partido parece haberse conjurado para buscar más adjetivos/ maza  que sostengan a su electorado. Sáez de Santamaría alude también  al “ macarrismo político” y hubo un momento en que el Presidente intentó compadecerse irónicamente de Pedro como si dijera: “Pobre chico, no tiene educación ni clase”. 
Menos mal que  el socialista le cortó a tiempo. La verdad es que el PP no puede disimular su profundo elitismo  de colegio concertado, su orgullo de pertenecer a las “ buenas familias” a pesar del  antievangélico amor al dinero.  Pienso que el aspirante socialista a la Moncloa rompió  de un tajo las alusiones a la educación recordándole a Rajoy que su partido tiene corruptos para detener un tren, ¿Cómo se pudo dar tal aglomeración de ladrones  de cuello blanco siendo así que la mayoría de ellos eran hijos  de una selectísima formación católica?  Menos chulería y menos aplicarla al enemigo. En el fondo el PP reconoce que su candidato ha perdido el debate decisivo, pese al panegírico personal que se hizo Rajoy sobre sí mismo como salvador de España y como providencia directa  de la salida de la crisis. Ahora solo le queda un  inexorable pacto con Ciudadanos que es el partido de la nueva política  de las derechas, con  más juventud y menos corrupción. Y a vivir que son otros cuatro años.



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