Recuerdos de la dictadura
“Todavía no sabía yo que hubiese dos Españas. Que Franco pudiese tener enemigos con lo buena persona que aparecía en el Nodo”
Hace cuarenta años que desapareció Franco. Para mí es más importante recordar su vida antes que su muerte. Al final de la guerra civil, yo tenía siete años. No sabía lo qué fuese el comunismo ni la Revolución tradicionalista y de las JONS. Mi familia era toda de ella de derechas. A mi padre lo movilizaron de mayor; estuvo en el frente, pero se vino a casa. El rojillo del pueblo dio el soplo. Aparecieron los guardias de la República y se lo llevaron. Primera frustración de la niñez. La propaganda del Régimen ponía a Franco como un ser sobrenatural. Recuerdo su retrato, todavía joven, a la derecha del crucifijo y frente a José Antonio Primo de Rivera. El maestro era un ser maravilloso pero con mucho miedo y no poca hambre. Le llevábamos patatas y otros alimentos propios del pueblo. En el mes de mayo rezábamos el rosario en honor del Virgen. De vez en cuando hacíamos excursiones para conocer España. Recuerdo una visita que hicimos a un pantano en construcción. En los mismos cimientos de la presa, trabajaba un grupo de hombres que re bajaban años de condena. Nada más vernos comenzaron a gritarnos llamándonos fascistas. Todavía no sabía yo que hubiese dos Españas. Que Franco pudiese tener enemigos con lo buena persona que aparecía en el Nodo. La segunda frustración tuvo lugar con motivo de las frecuentes riadas murcianas. En mi pueblo confeccionaron una pancarta que , en vez de “maldita”, pusieron “bendita riada que nos ha traído a Franco”. La prensa del mundo, especialmente la soviética, recogió la noticia como ejemplo de la alienación patológica que los españoles sentíamos por el Caudillo. Si digo que lo vi en persona, miento, Su coche pasó por mi pueblo como una exhalación, escoltado por unos guardias altísimos vestidos de cuero . Cuando voy a estudiar periodismo a Madrid, el panorama ha cambiado. Una parte de la iglesia se alejaba de Franco. Los estudiantes protestaban por la call contra la dictadura. En la Univesidad aparecía el tonto útil.¿ A qué llamo yo el tonto útil? Era el reventador de las asambleas. Un tipo de izquierdas que solía ridiculizar al hijo de papá que había venido a Madrid a estudiar y no a hacer política. ¡La de asambleas que ganaron con esta parodia de Franco!. Después vendrían otras cosas peores, por ejemplo el fusilamiento de Juan Paredes Manot, Tixki. Y el grito al alba de la canción de Aute.