Crítica estética y estática
El Consejero de Fomento y Vivienda, Felipe López, ha dicho en una entrevista a LA VOZ DE ALMERIA que le parece injustificable que el tren de Almería a Madrid tarde seis horas y pico. No conozco personalmente al señor López pero creo que su ponderación y buen criterio a la hora de hacer esas manifestaciones se explica en dos cosas: la primera es que debe ser un hombre bien educado y, por tanto, alejado del exabrupto, de la incorrección y de las salidas de tono. La segunda es porque, probablemente, jamás haya hecho un trayecto Almería-Madrid en esa forma de refinada tortura que algunos llaman Talgo.
De haber sufrido alguna vez ese indecente traqueteo durante casi siete horas, intuyo que no habría sido tan diplomático. Y es que decir que emplear tantas horas en ese trayecto “no tiene justificación alguna” es como querer atacar un tanque con un florete. Pero claro, al margen de la crítica estética y estática que supone decir eso, no podemos olvidar que aunque lleve toda la razón del mundo, este señor es el mismo que está al frente de la Consejería en cuyo demérito está la insólita década de abandono, cochambre y camuflaje del Ayuntamiento de Almería, principal edificio civil de la capital y corazón histórico y administrativo de su casco histórico. Por lo tanto, el señor que no encuentra justificación a las seis horas y pico del Talgo a Madrid es el mismo que guarda silencio ante los diez años y pico que lleva la Junta de Andalucía de retraso en la rehabilitación de la Casa Consistorial. Sí, ya sé que todos estamos hartos del frustrante pimponeo de responsabilidades, pero hay hechos y circunstancias en los que un alto cargo público debe medir el alcance de sus declaraciones y ser consciente de que, por mucho que le digan en Sevilla y por muchos cepillados de chaqueta que le hagan sus compañeros de Almería, a veces es mejor no entrar a según qué trapos y no decir nada.