La Voz de Almeria

Opinión

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Una de las cuestiones más cansinas de este tórrido verano ha sido el supuesto fichaje/ renovación de Sergio Ramos. A lo que parece la diferencia entre los equipos contratantes era de dos millones, poco más. O sea, el jugador quiere diez y el Madrid ofrece 7,5. Si a un internado de monjas de la caridad fuéramos con la cuestión probablemente nos dirían que el mundo está loco, que es bastante siete y medio por darle cuatro patadas a una pelota. Sin embargo y habida cuenta del sistema capitalista que nos rige, quien tiene la razón contable, mercantilista y financiera es Sergio Ramos. Nadie mejor que Florentino Pérez sabe que en los grandes equipos lo que se paga con pasión desmedida es la excelencia lo que contrasta con otros oficios más útiles para la humanidad aunque menos cotizados. ¿De dónde brota entonces esta, no diré injusticia, pero sí diferencia con otras formaciones deportivas? Hay quien practica el deporte siguiendo los esquemas clásicos de escuela del espíritu; mientras que otros lo que buscan es el entretenimiento de los públicos. Un pensador picado de marxista diría que los hombres vivimos alienados. El sistema nos exprime y nos saca fuera de nosotros mismos. Nos roba no solo el tiempo disponible para nuestra felicidad y cultura sino que nos quita la libertad para ser dueños de nosotros. Como decía aquel famoso chiste de Mingote. Dos mendigos pasaban frío debajo de un puente. Uno de ellos estaba triste y mohíno. El otro le decía : “Anda, hombre, anímate un poco. Ya verás como el domingo gana el Real Madrid”. Existe un madridismo más allá de ganar la Liga, la Copa y la Champion. Más allá incluso de ganarle al Barcelona: Está relacionado con el antiguo “panem et circenses” que nos viene de la antigüedad. Las carencias del sistema nunca satisface el pleno empleo por muchos propagandistas bien pagados que lo canten, urgen las banderas del estadio y los gritos manicomiables del gol para aquietar otras frustraciones más íntimas. Para lograr esta catarsis a los dirigentes de las organizaciones mundiales no les importa pagar lo que sea con tal de mantener el pie el gran gran tambalache.


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