Rosario, dinamitera
“Franco me hizo creer que la contienda fue un enfrentamiento de creyentes contra materialistas”
Más de uno pensará que estoy traumatizado por la guerra civil española. Quizá no le falte razón ante las reminiscencias y simetrías que suelo entrever por todas partes. Yo no hice la guerra pero sufrí como todos los de mi edad sus trágicas consecuencias. Al observar cómo el PP de ahora aprueba la ley “mordaza”, favorece al capital, o rompe la baraja de la ley electoral cuando barrunta que le conviene la lista más votada, me digo ¿ ves? son los tics propios de los vencedores. Yo pasé por diversos ciclos educativos analizando la guerra desde la visión de los unos y los otros. Al principio, ya con Franco, el nacionalcatolicismo me hizo creer que la contienda fue un enfrentamiento de creyentes contra materialistas. La famosa cruzada. Poco después abordé el asunto desde las relaciones socioeconómicas, ricos contra pobres, el conflicto social sin fin. Y por último, las consecuencias aún palpables de la supuesta paz perpetua de los vencedores. En la madrugada del lunes, Radio Nacional transmitió una biografía escénica de Rosario Sánchez Mora ( 1919-2008) ¿ Quién fue esta mujer? El romance de Miguel Hérnández la dejó señalada para siempre. Era una niña de pueblo, Villarejo de Salvanés De padre carpintero / herrero. Cuando la moza cumple los 16 años marcha a Madrid. Allí se enrola en Juventudes Socialistas unificadas y poco después se incorpora a Milicias Obreras del Cuarto Regimiento, Su primer destino es la sección de dinamiteros. Ella no quiere ser menos que los hombres. Su trabajo es cargar botes de cerveza y lanzarlos contra el enemigo. Alguna vez sucede que manipulando la pólvora estalla un cartucho y pierde una mano. A pesar del no pasarán, Madrid cae en poder de los invasores. Rosario marcha a Valencia con el Gobierno de la República. Allí es detenida, juzgada y condenada con pena de muerte que luego se le conmutó por treinta años. Conoce las cárceles de Durango, Orúe Saturrarán. El 28 de marzo de 1948 fue puesta en libertad y ese mismo día se entera que acaba de morir en Alicante su gran amigo Miguel Hernández. “ Rosario dinamitera/, sobre tu cara bonita/ celaba la dinamita/ sus atributos de fiera”.