La Voz de Almeria

Opinión

Los recién llegados

“Tuve una especie de subidón histórico y no cesaba de acordarme de los tiempos de la República”

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Los días que siguieron al 24 de mayo fueron de regocijo en la izquierda. Los triunfadores en las urnas no cesaban de manifestar su alegría. Poco a poco tanto ayuntamientos como autonomías se poblaban de nuevos nombres para componer el consejo de gobierno. En Madrid, en Barcelona y Valencia saltó la sorpresa. Nombres desconocidos que, mediante trabajosos pactos, se pusieron al frente de la cosa municipal. Había ganado la izquierda en buena parte de España. En el horizonte surgía un modo nuevo de administrar lo público. Personalmente yo tuve una especie de subidón histórico y no cesaba de acordarme muy y mucho de los tiempos de la República. En aquellos días yo era un bebé pero después he leído bastante como para hacerme una impresión sólida sobre lo que hizo la derecha de la Guerra Civil. En primer lugar el golpe de estado no lo dieron los republicanos, como apuntó no hace mucho un parlamentario del PP. Los medios de propaganda de los llamados nacionales hicieron creer que allí se sostenía una cruzada para salvar la civilización europea frente al oso asiático. Los avances democráticos de la Constitución del 31, que todavía nos parecen modernísimos, fueron avasallados por la bota fascista y no entraré en el número de muertos , de un lado y de otro. Lo que sí quiero destacar es que a la república no la dejaron gobernar. Cualquier error, defecto u olvido era convenientemente exagerado y sobredimensionados para dar la impresión entre las masas que aquello era la Casa de la Troya. Los golpistas justificaban de este modo la necesidad de tomar las armas. Unos días después de las elecciones,(vuelvo a la España de hoy) yo me preguntaba: Y ahora ¿qué? Y me respondía: “Ahora el ejemplo”. La izquierda tiene que ser casi impecable si no quiere que todos los días la prensa conservadora le saque los colores. Esta no esperará los cien días que como cortesía suelen ofrecer a los recién llegados. Así sabemos que Manuela Carmena ha sido infiel a su compromiso por el presunto nepotismo de poner a un familiar cerca de sí, aunque cobre lo mismo como funcionario. También sabemos que no acaba de echar a Zapata y a la Mestre del equipo de gobierno. Y en cuando a Ada Colau, ni las muchas notas explicativas parecen que le exoneran a la alcaldesa de Barcelona de contratar a su marido. Todo se aclarará algún día si no nos meten de nuevo en la Guerra Civil.


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