Teatro Cervantes: El corazón de la ciudad con forma de escenario
El Teatro Cervantes está en el corazón de Almería y en el de los almerienses. Ya era hora de que latiera sin taquicardias ni arritmias

CAJAMAR
La vida cultural almeriense parece haber orientado definitivamente la singladura del Teatro Cervantes, un queridísimo edificio para todos almerienses que ha conocido a lo largo de su vida más que centenaria avatares de toda índole. Ahora, el acuerdo firmado entre la Fundación Cajamar y el Círculo Mercantil enfoca de manera sólida el papel de esta joya del patrimonio cultural almeriense.
Aunque, como cualquier teatro histórico, el Cervantes está llamado a acoger todo tipo de propuestas escénicas, cinematográficas y sociales, es de justicia poner de relieve que esta decisión de la entidad financiera almeriense cabría considerarla como una especie de colofón de un proceso que se inició hace ya décadas y que tiene a la Música como protagonista estelar. Este siglo XXI ha conocido una especie de edad de oro de la música almeriense, en la que es necesario conceder al Conservatorio profesional de Música Julián Arcas un papel más que relevante, al que se suman sin duda, el nacimiento de la Orquesta Ciudad de Almería, el incontenible y brillante Clasijazz, la consolidación de la Banda Municipal de Música de Almería como un referente cultural de la ciudad, la valiosa proyección de la Agrupación Musical San Indalecio y un elemento que, con menos años de vida presenta todos los ingredientes de una valiosa aportación como es el Festival Internacional de Música. Todo este escenario, quizás impensable en los últimos compases del siglo pasado, se complementa a la perfección con las ya numerosas promociones de bailarines surgidos del Conservatorio Profesional de Danza Kina Jiménez. Quizás también un horizonte de esperanza para la principal propuesta teatral almeriense que tanto cariño y apoyo necesita, como son las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro, que conocieron noches mágicas en el Cervantes, desgraciadamente, menos de las que debieron pasar a la historia. Algo parecido, cabría pensar del Festival Internacional de Jazz de Almería que celebró algunas de sus más brillantes ediciones en este escenario inefable. Y, como todos los comienzos de una etapa, cabe imaginar que la nueva vida del Teatro Cervantes contenga iniciativas cargadas de futuro.
Con independencia de lo que supone desde el punto de vista cultural y urbano afianzar el futuro del Teatro Cervantes, es preciso también dejarse seducir por la abrumadora carga emocional que este Teatro ha suscitado para generaciones de almerienses. La sugestión de encontrarse en una ciudad relevante cuando Almería aún estaba lejos de aspirar a esa consideración. Porque la Belleza no es solo un caso particular de la creatividad. Es también un rasgo de las sociedades que se reconocen a sí mismas gracias a las señas de identidad cultural.
La lista de acontecimientos vividos en el Cervantes es interminable. Sus tablas han acogido a grandes artistas de todos los géneros y contextos culturales. Pero, también, actividad social de toda índole, incluidas aquellas fiestas de Noche Vieja que convertían al Teatro Cervantes en un increíble y maravilloso salón de baile o la celebración de la cena de la Prensa de los años cuarenta.
El Teatro Cervantes está en el corazón de Almería y en el de los almerienses. Ya era hora de que latiera sin taquicardias ni arritmias.