Pablo Venzal se nos marchará sin que le apruebe la Junta el PGOU
Les oigo y me parece estar en otra galaxia. Llevamos más de diez años esperando que el ayuntamiento capitalino alumbre un PGOU y me salen algunas voces políticas diciendo que el niño se puede ahogar por un hectómetro más o menos de agua. El argumento dado por los arquitectos me parece coherente y de peso: “Este PGOU va a encarecer la vivienda en la ciudad”. De eso, que es lo más importante para los ciudadanos no hablan los que dicen ser los padres de la patria y que están en política, aseguran, para dar solución a nuestros problemas.
¿Solución a nuestros problemas? Que les importan mucho a ellos. Lo único que parece importar a los que tienen que dar la bendición al plan (ya no de Pablo) es si se saca un hectómetro más de los pozos de Bernal o se consume de la desaladora. Y de ese argumento hacen el mundo de petete contra el PGOU ¿Son ustedes serios? ¿De verdad pueden ustedes presentarse ante los ciudadanos y decirles que están dispuestos a aprobar un Plan que va a encarecer las viviendas a comprar por sus hijos en unos años, pero no a que el mismo no diga si se gasta un litro más o menos de agua de pozo o desalada?
No les entiendo. Resulta que toda la preocupación de los señores de la Junta por el Plan de ordenación urbana de Almería es por unos litros de agua de los pozos de Bernal. Me susurran que Pablo ha llevado al documento todas y cada una de las sugerencias mandadas por la Junta. En las reuniones técnicas Junta-Ayuntamiento la primera mandaba y la segunda obedecía. A los políticos les gusta llamar a eso consenso. Pues no les demos por donde amargan: “El PGOU ha estado consensuado”. Pero miren por donde el ayuntamiento no quiere dar su brazo a torcer en lo que a la cuestión hídrica se refiere y han saltado las alarmas. Y desde la lejana Sevilla la atronadora voz del padre Betis llamaba a capítulo a la belicosa Almería: “Que no te apruebo el PGOU”. Para que se den cuenta de la importancia que tiene el agua en la política. Diez años esperando a que nazca el niño y por un vaso se nos puede ahogar antes.
Con Zapatero en el gobierno no pasaba esto. Con Zapatero se mandaba un plan nacional de aguas por las alcantarillas tras la primera piedra y no se quejaba ni el gato, al contrario, la Junta con las orejas tocaba palmas por sevillanas.