Las cinco dudas que no dejan dormir a los candidatos almerienses
Carta del director

Ramón Fernández-Pacheco, Juanma Moreno (PP); María Jesús Montero, José Nicolás Ayala (PSOE); Rodrigo Alonso (Vox); y María Jesús Amate (Por Andalucía).
¿Alcanzará el PP el séptimo escaño con que sueñan los populares y no descarta el CIS de Tezanos? ¿Mantendrá el PSOE los tres diputados o logrará los cuatro que también ve posible el CIS? ¿Superará Vox al PSOE y le arrebatará la segunda posición en las preferencias del electorado almeriense? ¿Se ha frenado el ascenso de Vox o se acercará más al PP? ¿Tiene posibilidades la izquierda del PSOE de alcanzar un escaño o está condenada a la irrelevancia? Estas son las principales incógnitas que tienen sumidos en la incertidumbre a los partidos almerienses y que no serán despejadas hasta la noche electoral del 17 M. El escrutinio responderá a esos cinco interrogantes pero, hasta entonces, el lector puede encontrar aquí algunas claves de lo que inquieta y por lo que están inquietos los políticos almerienses.
Salvo en aquellas mayorías cercanas a la “búlgara” que alcanzaba el PSOE en el reinado del felipismo en los 80, nunca ha habido menos incertidumbre sobre el resultado electoral que el que se prevé en la provincia el próximo 17 de mayo. Más allá del argumentario prefabricado, nadie ve consistente la posibilidad de que la aritmética de las últimas autonómicas se vea alterada. El 6-3-3 cosechado por PP, PSOE y Vox se atisba como una cifra inalterable.
Pero, sin embargo, todos están nerviosos. ¿Por qué?
El PP porque, aunque en sus sueños más idílicos ve posible arrebatar a los socialistas el tercer diputado si el efecto Montero tiene las consecuencias negativas que ellos llevan anunciando, también les genera dudas la posibilidad de que la tendencia política de la provincia hacia la derecha pueda agudizarse y atraer más apoyos a VOX de los que ya tiene en territorios tan importantes como Almería, Roquetas y El Ejido.
Sostienen los populares que la trayectoria nacional de la candidata socialista es percibida con hostilidad por la sociología electoral almeriense, decantada desde hace décadas hacia la derecha. Llegar desde el ministerio de Hacienda y hacerlo con el equipaje de un recorrido pactista con el independentismo catatán es una mochila que puede acabar pesando demasiado en sus expectativas. Un peso que pone en riesgo su tercer diputado. Si al coste electoral de ese efecto negativo se le suma la posibilidad, no descartable, de que Juanma Moreno logre atraer a un porcentaje suficiente del votante periférico- el que presta su voto a veces al PSOE a veces al PP-, la ventana de oportunidad para que el cociente del diputado número doce vaya al séptimo de los populares es real. Difícil- aunque el CIS de Tezanos asegure que pueden llegar hasta el 8-, pero no quimérico.
Lo que sí se antoja un delirio es que, siguiendo la doctrina Tezanos apuntada en el CIS del viernes, el séptimo diputado del PP sea a costa del tercer diputado de los de Abascal. Este sería el escenario idílico en el que PP y PSOE verían satisfechos sus deseos más íntimos. Por matemática parlamentaria (PP sube, el PSOE se garantiza el tercero), y por convicciones ideológicas (ni unos ni otros soportan los planteamientos excluyentes de la extrema derecha), los dos partidos firmarían ese resultado. No lo duden.
Donde sí hay dudas es la probabilidad real de que los de Abascal superen en votos a los socialistas. Hace cuatro años Vox quedó tercera fuerza a 3.502 votos de los socialistas- 57.220 frente a 53.718- y esa no es una diferencia electoral inalterable. Y, mucho menos, si donde se mueven esos números es en territorio con arenas movedizas en las que el racismo y la xenofobia encuentran un caldo de cultivo propicio.
Cambiando de carril, donde no se atisba posibilidad de cambio alguno es, precisamente, en los partidos que más apuestan por el cambio. La izquierda del PSOE está tan obsesionada en cambiar los municipios, las comunidades autónomas, España, Europa y el mundo que no tienen tiempo en darse cuenta de que, los primeros que tienen que cambiar, son ellos. En Almería, en Sevilla o en Madrid, da igual, su posesión de la verdad- o sobre sus distintas verdades, porque cada uno tiene el patrimonio de La Verdad Revelada- les hace ir de victoria en victoria moral durante los cuatro años de legislatura hasta la derrota final en cada noche electoral.
La división entre Por Andalucía y Adelante Andalucía, la excentricidad del PACMA y el desencanto abstencionista de quienes se verían motivados por una candidatura unitaria les condena a la irrelevancia. Entre el pragmatismo que impone la realidad y la barricada doctrinaria, la izquierda de la izquierda siempre lo tuvo claro: ¿¡qué importa que se hunda el templo mientras el líder guarde en el bolsillo las sagradas escrituras!? Toda la vida peleándose y todavía no han aprendido que ha sido la inteligencia pragmática de los cardenales ateos la que ha construido los dos mil años de poder de la capilla Sixtina. Perdónalos señor porque no saben lo que hacen.