El peligro del agrado permanente
El socialismo de Pedro el Bello no es más que el zapaterismo con camisa entallada
Conviene desconfiar de quienes hacen del agrado tónica y mecánica, porque no siempre se puede contentar a todos. En política, la táctica de ir diciéndole al personal justo lo que quiere oír en cada momento y variar el discurso según el entorno es una estrategia que es como cortar la sandía en verde: podrá dar resultado alguna vez pero finalmente acabas metiéndote tu producción en salva sea la parte porque nadie te la compra. Y supongo que incluso los y las que ahora se deshacen en secreciones ante el socialismo de Pedro el Bello acabarán asumiendo que el invento no es más que el zapaterismo de antes pero con la camisa entallada. Poco más. La otra noche el Secretario general del PSOE dio a media España una lección de cómo repetir los errores del pasado llamando en directo a un programa de telebasura en el que su histriónico presentador había anunciado con estudiada aflicción que iba a dejar de votar al PSOE por el alanceamiento del Toro de la Vega en Tordesillas (Valladolid). El señor Sánchez prefirió no llamar al alcalde del pueblo (del PSOE, ojo) y sí comunicarse con el afectado presentador para compartir con él buen rollo antitaurino. Muy hábil, ¿no? Pues a las pocas horas, la Unión de Criadores de Toros de Lidia remitía una carta pública al señor Sánchez preguntándole por los derechos constitucionales de los millones de españoles aficionados a la tauromaquia y por la consideración que le merece a un candidato a presidente de Gobierno una Fiesta declarada Patrimonio Cultural por una Iniciativa Legislativa Popular. Naturalmente, somos muchos los que esperamos que, si no por vergüenza torera, sí al menos por coherencia ético-cívica, este señor no se deje ver jamás (como sí ha hecho el meticuloso showman) en las barreras o tendidos de una plaza de toros. Así que atentos todos al próximo mítin del PSOE en cualquier coso de España, que nos vamos a reír. Y de paso, que nos diga qué haría con los Sanfermines. Por listo.