La Voz de Almeria

Opinión

Afiliados o simpatizantes

Si prometemos y no cumplimos, si decimos que somos los mejores, ya vendrán otros a poner el pan barato

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Cunde ahora la moda de las primarias como un medio de regeneración de la democracia enferma en los partidos políticos. Sin ser la panacea, parece que este método abre algo más las posibilidades participativas entre afiliados y simpatizantes. La experiencia enseña que los aparatos se cierran, los barones ejercen su presión de privilegio, los delegados dejan de cumplir su misión representativa y las bases, en suma, se van alejando del primer espíritu de los congresos. No es por tanto una casualidad que en este tiempo de desafección política, el militante nos recuerde su afán de protagonismo. En este momento el partido que vive con urgencia esta coyuntura es el PSOE. Al dimitir Rubalcaba y quedar fijado el Congreso extraordinario, los candidatos se lanzan a la consecución del número de avales necesarios sin que falten tampoco algunas críticas respecto al supuesto apoyo de las federaciones. Fueron los propios candidatos los que no se fiaban de los delegados del congreso a la vieja usanza y exigieron la participación de las bases bajo el principio “ un militante, un voto”. Veremos pues cómo salimos de aquí. En IU la moda por celebrar primarias adquiere mimbres casi jocosos. Cuenta la prensa que ayer llegó a la sede un desconocido aspirante del municipio sevillano de Mairena de Alfarafe. Tiene 54 años y ejerce como cartero. Preguntado si tiene posibilidad de ganarle a Maillo contestó que abriga esperanza de ser presidente de la Junta. En el PP, sin embargo, no viven estas apreturas. Dice la Cospedal que su partido no se plantea por ahora un proceso de primarias. Claro, ellos tienen otro método más expeditivo. Ahí nombran al candidato, y no hay más que hablar. Yo recuerdo los edificantes congresos de otro tiempo cuando algún militante se hacía la ilusión de que podía discutirle el puesto al señalado por el dedo divino. Perdía el tiempo, el hombre; o enmudecía o se iba a la calle a fundar otro partido. Hoy que tanto se habla de regeneración nada tan urgente como poner en pie la democracia en los partidos políticos. Y mucho cuidado con esto, porque si prometemos y no cumplimos, si decimos que somos los mejores y luego somos una banda corrupta, ya vendrán otros a poner el pan barato.


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