La Voz de Almeria

Opinión

La ebullición socialista

Se equivocaría el Partido Socialista si creyera que con elecciones directas conjura sus males

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Nunca unas elecciones europeas han tenido tantos efectos. Sin duda el más importante es el tsunami desatado en el PSOE. El partido ha entrado en ebullición. Los resultados del 25 de Mayo han sido “la gota que ha colmado el vaso y, o hablamos, o nos desangramos por años”, afirma un destacado crítico.


Desde hacía meses, la situación del PSOE era de un soterrado descontento. Rubalcaba lo sabía y sabía además, que a la hora de la verdad podía contar con pocos, encabezados todos ellos por la leal Elena Valenciano que ha sido mucho más que la número dos del partido. Rota la espita por las palabras de Eduardo Madina indicando que pensaría su candidatura a la secretaria general si votaban los militantes ha desatado una marea interna que, con toda probabilidad, se resolverá la próxima semana, cuando ya Rubalcaba haya logrado la unanimidad que cree necesaria para modificar las normas internas del PSOE. Así pues, el sucesor de Rubalcaba será elegido por los militantes pero estas elecciones internas ¿van a anular las famosas primarias? No hay que descartarlo aunque son ya muchos los que aseguran que “dos elecciones serían una locura”.


Rubalcaba sabe que ya no puede parar la marea pero cuanto se equivocaría el PSOE si creyera que con elecciones directas conjura sus males. Tanta culpa tiene Rubalcaba como aquellos que gobernando Zapatero callaron al tiempo que se daban cuenta de que “va a dejar el partido echo un erial”. Resulta curiosa esta comparación. En Cataluña, Artur Mas ha sido superado de manera incontestable por ERC. ¿Alguien se acuerda de que ha perdido? La diferencia está en que a Artur Mas le han organizado un “funeral político” de primera, con flores y música y a Rubalcaba le “han enterrado” a pelo.


Es obvio que el PSOE necesita removerse a si mismo para volver a ser el partido que fue. Habrá nuevo secretario general, que será el que digan los militantes, pero el que se va merece por parte de los suyos un solemne y digno adiós. Esto Pedro Sánchez lo tiene muy claro.


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