Roquetas prohíbe la publicidad oral y en mano en zonas turísticas term solut
Los restaurantes de cualquier zona turística basan su publicidad en dar a los visitantes una tarjeta o panfleto con su nombre para que vayan a comer. Normalmente lo hacen jóvenes, que te indican que si vamos comer en la zona vayamos a esa dirección. Nunca me ha molestado que así ocurra, me ha parecido todo lo contrario, una información que venía bien al siempre despistado y cansado turista de tanto andar.
El ayuntamiento de Roquetas prohíbe que esta sencilla publicidad se lleve a cabo. Los jóvenes que reparten tarjetas u octavillas podrán ser fuertemente multados con hasta tres mil euros. Vaya con don Gabriel. Con ello quieren que no se moleste a los visitantes. Parece de lógica que se proteja a la gallina de los huevos de oro, a la primera fuerza económica local, a los generosos visitantes que llenan con sus euros las arcas de los roqueteros. ¿Tendremos que reconocer que tienen razón los políticos de Roquetas? Saben que no nos importaría hacerlo, lo hemos hecho en otras ocasiones y lo seguiremos haciendo cada vez que haga falta. Pero…
En la operación montada por el ayuntamiento hay alguna cuestión que no veo clara. Si de lo que se trata es de cuidar a los turistas y que no sean molestados con esta publicidad oral o en mano, no se entiende que dejen una puerta abierta, justo la que a ellos beneficia, la que depende de los políticos.
Mucho defender a los visitantes, que no está mal, pero no de ellos. Ellos, los políticos, si pueden hacer publicidad oral y de mano. Los políticos, ellos, no tienen límite a la hora de molestar en la calle o donde les parezca oportuno. Ellos, los políticos, si pueden dar la lata no sólo a los ciudadanos, también a los visitantes. Ellos, los políticos, no van a ser multados por la policía local con tres mil euros si reparten panfletos en las zonas costeras. Puñetas con los políticos, ellos si pueden tocarles los bajos a los turistas con la publicidad oral o en mano, pero no usted, si se atreve a hacerlo: multa gorda.
¿Estamos o no estamos en la Almería del embudo? La parte ancha siempre para ellos, la estrecha para nosotros, el ciudadano. Ellos pueden hacer lo que quieran, y si la necesitan se montan una ley a su medida, nosotros sólo podemos hacer lo que ellos nos dejan, que para eso imponen normas, modelos y lo que haga falta. Son así.