Del manual de la nada
“Da la sensación de que la resignación nos acompaña allá donde se junten cuatro de Almería”
El alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, ha calificado de “magnífica” la Semana Santa almeriense de este año “con buena climatología, alta participación y sin incidentes de importancia”, algo muy parecido a lo que manifestó al realizar el balance de la feria de 2013, tirando del mismo manual de ‘cómo decir algo sin decir realmente nada’.
Tanto en una ocasión como en la otra, debemos por lo tanto concluir que los almerienses, o aquellos que nos visitaron, no han sido unos locos destrozones o unos desaprensivos de cuidado, y que el buen tiempo - seña de identidad de esta tierra nuestra - ha sido el esperado.
Ya puestos, podríamos apuntar también como hechos destacables de esos días que el sol se puso a su hora y la luna salió cuando debía en una esplendorosa transición.
Poner por delante que no ha habido incidentes durante la Semana Santa resulta sorprendente en una ciudad como la nuestra, que si por algo destaca también es por la tranquilidad –pachorra le llaman algunos- que destilan sus ciudadanos por todos los poros de su piel. Algo que pudimos observar el pasado domingo cuando el Celta de Vigo le ‘cascó’ cuatro a la Unión Deportiva Almería y ni siquiera se escuchó esa música de viento con el que otras aficiones están despidiendo a sus equipos de la primera división.
Da la sensación de que la resignación, sea cual sea el escenario, nos acompaña allá donde nos juntemos cuatro. Es lo que tiene, para bien y para mal, Almería.
En ese conformismo se puede circunscribir también el hecho de que, aun cuando la imagen que presentó la ciudad durante el pasado fin de semana fuese toda una postal del despropósito, el alcalde no se haya permitido ni una sola licencia en la autocrítica. Sin embargo, el que la basura campara a sus anchas no tuvo nada que ver el clima, la participación o los inexistentes incidentes: solo la desidia municipal y una nefasta planificación.