La Voz de Almeria

Opinión

Del bocata a la larga cambiada

“El escepticismo de hace un año con las tres comidas a los escolares no era fruto de la inquina sino un presagio”

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Supongo que todos ustedes recordarán que hace más o menos un año la Junta de Andalucía anunció con gran despliegue de medios un nuevo plan de ayudas familiares para garantizar tres comidas diarias a los menores en situación de riesgo. Esta solidaridad alimentaria tenía como objetivo que todos los niños andaluces, de lunes a viernes, tuvieran  asegurados en sus centros escolares el desayuno, el almuerzo y la merienda. Y para ello, la Junta anunció una dotación de unos 16 millones de euros.


Naturalmente, toda duda razonable acerca de la (el término seguro que les encanta) “sostenibilidad” de esta iniciativa fue contestada ásperamente y con tono evangélico por los portavoces de la Junta. “¿Cómo es posible que haya malvados que se nieguen a que demos de comer al hambriento?”, venían a decir de los que encontraban poco práctica una ocurrencia que, inevitablemente, generó comparaciones con países englobados en latitudes muy alejadas de los “imparable” y “de lujo” de la propaganda oficial andaluza: el tercer mundo sin ir más lejos. Al margen de que los promotores de la idea tendrían que hacerse mirar qué es lo que han hecho (y sobre todo qué no han hecho) para que después de tres décadas de gobierno socialista en Andalucía haya niños pasando hambre, lo que vengo a decir es que las dudas y el escepticismo de hace un año no eran fruto de  la inquina, sino un simple presagio.  Acaba de conocerse que la misma Junta que proclamó a los cuatro vientos la garantía política de las tres comidas, ha anunciado –más discretamente, eso sí- que “va a dar un giro” al proyecto y que ahora, en lugar de alimentos, dará dinero a las familias.


Y eso, más que un giro, es una larga cambiada. ¿Cuánto dinero? ¿De qué modo? ¿Por cuánto tiempo? Vaya usted a saber. Una vez cortados titulares de oreja y rabo con el anuncio de la medida, lo de la merienda es lo de menos. Igual que en los toros.


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