La Iglesia es una historia de amor
La Iglesia es una historia de amor
Me gusta nuestro nuevo Papa. Cosa natural, soy católica y a lo largo de mi ya larga vida podría decir lo mismo de cuantos pontífices he conocido por una razón muy sencilla, porque siempre he creído que cuantos han llegado al Papado, ha sido gracias al Espíritu Santo. Y como decimos en el Credo: “Creo en el Espíritu Santo”
Pero además de lo expresado, es que nuestro Papa actual une a sus estudios de Teología jesuística su gran sencillez y claridad en sus expresiones, sus palabras llegan a todos, son de fácil comprensión y todo esto es fruto de su experiencia en sus anteriores destinos pastorales en Buenos Aires, atendiendo al pueblo mas necesitado, a los pobres y a los obreros sin trabajo. Porque esta fue la mayor preocupación que tuvo y sigue teniendo, como ha demostrado con sus palabras y con sus hechos.
Ha llegado al Papado, y él lo sabe muy bien, con un gran tesoro acumulado gracias a la gran ayuda que de Dios ha recibido en su trayectoria anterior y sigue recibiendo en su actual cometido día a día.
Si lo seguimos, nos damos cuenta de cómo saluda a todos, bromea, es un gran ejemplo de humildad y ternura para con los demás. Proclama a los cuatro vientos que desea una Iglesia pobre y para los pobres.
Es su oración y nos pide sea así la nuestra, es confiarse en Dios que es Padre, y para ello nos pide que estemos en paz con nuestros hermanos, porque solo así podremos decir Padre Nuestro.
Y esa es la gran Historia de Amor a la que me refiero más arriba, en el título de esta columna, la que surge en Pentecostés cuando desciende el Espíritu Santo sobre los discípulos y pese a hablar distintas lenguas todos se entendían a la perfección, totalmente diferente a cuando el hombre quiso ser mas que Dios y comenzó la Torre de Babel, donde todo acabó sin entenderse nadie.
Entenderse y amarse El fuego del Espíritu representa el Amor, y porque en ese Espíritu camina, es por lo que el Papa Francisco nos dice, de mil maneras, cada vez que habla, que la historia de la Iglesia es una Historia de Amor, donde todos nos debemos entender y amar, caminando siendo comprensivos con los demás, cumpliendo plenamente el segundo de los Mandamientos de la Ley de Dios, esto es, amar al prójimo como a ti mismo.
Y que para más refuerzo de este principio, cuando repasamos los diez Mandamientos, hacemos hincapié enel final: Estos diez Mandamientos se encierran en dos, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
Indudablemente la Historia de la Iglesia Católica es una historia de Amor y así hemos de vivirla.