La burguesía
La burguesía
Al Estado absolutista habría que entenderlo como un Estado de transición entre el Feudalismo y el Capitalismo. Decimos esto por sus rasgos de transición entre lo que era el Feudalismo y aquellos que apuntan al nacimiento de un Estado Liberal, cuya transformación repercute en los modos de producción, desapareciendo la producción feudal y apareciendo una revolución económica conocida como manufactura.
La vía de la pequeña propiedad agrícola, basada en la desaparición de derechos feudales, pasando la tierra al pequeño campesinado en un regimen enfiteutico, que; aunque la propiedad fuese del Estado; dio lugar al pequeño pago del propietario, sentándose las bases que dieron origen a lo que después fue la revolución democrático burguesa; por cierto esta tesis fue muy defendida por el profesor Joaquín Costa.
En este nuevo sistema, el trabajador vende lo que produce, y, a su vez, otro lo comercializa, apareciendo asi los comerciantes y acabando con el sistema autárquico feudal en el que el individuo producía y vendía como auténtico dueño. Desde la etapa del siglo XVII, pasando por las épocas de Espartero, María Cristina y hasta la mayoría de Isabel II, España entró en un proceso industrial, cuyas transformaciones agrarias fueron muy importantes debido a la desamortización de mendizabal y la desaparición de los señoríos que se convierten en propiedad privada; al mismo tiempo que se irá dando un proceso de liberalización en lo político y jurídico.
En España el debate historiográfico sobre la revolución burguesa, se inició desde los primeros momentos de la Contitución de 1812, decantándose fundamentalmente sobre dos ideas que apostaban: La una porque la revolución burguesa aún estaba pendiente, mientras que la otra afirmaba que ya se había llevado a cabo; siendo durante el período de 1812 – 1874, cuando la historiografía liberal analizara la aparición de las profundas transformaciones sociales, políticas y económicas, llevadas a cabo por la clase media, y que recibieron el apelativo de Revolución Española. El devenir de la burguesía agraria en torno a las desamortizaciones, cuya representación estuvo a cargo de Madoz y Mendizabal, por cierto muy defendida por Jovellanos, fue de gran resonancia a pesar de las contradiciones de la revolución seguida en España. Así pues, debemos entender: Por una parte, un proceso que terminra con todas las trabas feudales existentes, consolidando la propiedad agraria burguesa.
Y, por otro lado, se abrirá un sistema que concentrará la propiedad en los llamados terratenientes que serán burgueses comerciales, industriales e incluso, nobles que harán posible la conversión de tierras nobiliarias en propiedades privadas, llevándose a cabo a su vez la subasta de bienes de manos muertas de la Iglesia y de los ayuntamientos, para moverlas desde el punto de vista capitalista.