El horror que no cesa
El horror que no cesa
El mes de agosto, “totum revolutum” de vacaciones, encuentros y alegrías, culmina con el espíritu del Goya de los disparates, es decir como una espantosa primicia del Apocalipsis. Ustedes dirán, oiga, déjeme usted al menos gozar de la feria de mi pueblo; lo malo ya vendrá. Y yo les replico que ojalá me dejaran a mí también porque las noticias estremecedoras están ahí. ¿ Que no las queremos ver?, Bueno, allá cada cual. Miren la atrocidad de los miles de niños supuestamente gaseados con armas químicas en Ghuta, suburbios de Damasco.. Las televisiones del mundo andan estos días iniciando un revival de la última guerra mundial tal vez para recordarnos lo bestia que es el ser humano cuando se asocia, a impulsos de una loca ideología, en un proceso de destrucción masiva. Pero si creíamos que el fin de la violencia había quedado instalada en nuestras conciencias de seres civilizados estábamos en un error. Libia, Siria, Irak Afganistán y ahora Damasco reproducen con creces la masacre continua. Y ahora parece que. Estados Unidos se lo piensa tras la terrible experiencia de Bush: Se piensa que también Moscú podría bloquear una supuesta intervención militar en el Consejo de Seguridad, con lo cual no vemos una salida en la zona del conflicto salvo enviar armas a los rebeldes. Para los que no tenemos más argumento que la paz por ser gente que vino al mundo cuando Hitler sube al poder, nuestra misión no puede ser otra que invocar el movimiento pacifista. Nos resulta ridículos amén de insoportables ver esos cañones enormes, máquinas diabólicas que todo los destrozan junto al fervor supraimbécil con que el hombre va entusiasmado a la muerte. Y si se trata de niños inocentes, Dios mío. ¿ cómo permites este horror?