El colapso de la justicia
El colapso de la justicia
En Periodismo, el profesor que actuaba con su punta de sociólogo, nos obligaba a hacer ejercicios prácticos para conocer la estructura ideológica de los partidos. Así, sobre dos columnas, una dedicada a la derecha y la otra a la izquierda, íbamos colocando las notas definitorias, según nuestro criterio. En todas las papeletas el PP se distinguía por su amor a la privatización de lo público, la economía y las carreras de derecho.
El PSOE, en cambio, carecía prácticamente de abogados entre otras carencias. Un día contó el profesor, no sin humor, que en algunas familias de tradición leguleya hasta la quinta generación, los niños de teta ya venían pidiendo ser registradores, notarios, abogados del Estado etc. Esto se traducía luego en la lucha profesional, sobre todo al conocerse algún caso grave de corrupción donde la derecha estuviese implicada.
Mientras, en la izquierda los jueces progresistas escaseaban; entre la derecha, los conservadores eran legión y lógicamente aprovechaban todo su saber jurídico para dilatar en el tiempo una sentencia o quizá para buscarle defectos procesales a las disposiciones del juez no del todo grato. Con el aumento espectacular de los casos de corrupción, los funcionarios de la justicia suelen decir que el sistema está colapsado. Causas principales de la parálisis son la falta de medios materiales y también el escaso interés de los gobiernos implicados.
Mi generación ha conocido con gran estupor cómo el magsitrado Baltasar Garzón fue despedido de la carrera judicial. Mientras por ahí fuera le admiraban por meterle el diente a causas peliagudas contra la humanidad, aquí en su país le buscaban las vueltas unos desconocidos. Garzón no es un caso único.
El juez que encarceló al expresidente de Cajamadrid Miguel Blesa afirma que sufre presiones e injerencias de todo tipo y lo manifiesta: “ Todo sabemos, insiste, que un juzgado tiene que trabajar con la premisa de autonomía, máxime en un delito de blanqueo, y eso aquí ha fallado estrepitosamente”.