La vuelta del genio
La vuelta del genio
Un genio anda suelto o eso mismo se cree él. No olvida cumplir con su responsabilidad, con su conciencia, con su partido y con su país. O sea que, a su juicio, es tan necesario y tan imprescindible como Dios. El pequeño Aznar anda un tanto sobredimensionado. Cree que el gregario Rajoy, colocado en su lugar mientras el genio sirve a las cadenas de Murdoch, anda desviado del programa de bajar los impuestos. Es preciso volver a la España de antes de la burbuja. En general cuando un político coloca a dedo a su sucesor se presupone que éste debe rendir pleitesía al bienhechor durante todo el resto de su vida.
Pero si da el caso que el sucesor también piensa y tiene algunas ideas respecto al déficit, entonces folloncete interno tenemos. Resulta de lo más edificante ver a Aznar despotricar desde la tele contra su propio partido. Todo lo que llevo yo escrito contra el PP de Rajoy, y ya va siendo un pico, no vale lo que una palabra de su expresidente en una hora de máxima audiencia. Alguien ha dicho que, hoy por hoy, es el máximo líder de la oposición contra el centroderecha. Pero no se asusten, esto no es lo grave. Lo jodido es que amenaza con volver. El universo aznariano con las mañanas grises y los crepúsculos de fuego no puede funcionar si el genio anda lejos de la Moncloa. Por lo tanto, aténgase a las consecuencias. No olviden que esta creación a la medida de Fraga que luego fuera presidente del Gobierno, no sintió de joven demasiados arrebatos amorosos por la Constitución que nos rige. También resulta imborrable su famosa foto con Bush metiéndonos de hoz y coz en la guerra de Irak. Cuidado con el genio pequeñito. Esta pasión de casar a su hija en el Escorial de los reyes de España junto a los líderes de Europa y algún que otro jefe de la trama corrupta de Gürtel a quien recuerda, me parece a mí, es al caudillo por la gracia de Dios