Turno de noche, meritoria labor
Turno de noche, meritoria labor
Los bomberos, cuando no actúan, vigilan durante las noches del invierno crudo o del verano asfixiante; están alerta, con inquietud ante una llamada de SOS. Hace años, cuando todavía existía aquello de “educación y buenos modales abren puertas principales” fue recibido por su jefe que me explicó las vicisitudes de su trabajo. Otros señores, tales como la Policía y la Guardia Civil velan por nuestra seguridad; médicos de guardia, panaderos y tantos otros que, funcionarios o no, caen en manos de los verdugos orquestados por un Gobierno que no sabe negociar con Europa. Hoy sería tremebundo esperar ciertas explicaciones con el conjunto de políticos de baja estofa, banqueros con B de burro y un coro de voces rotas por el uso constante de una cansada cantinela.
“Y prosiguiendo la infeliz historia que aún vaga como un sueño en mi memoria…” Los pertenecientes al PP no encuentran nada más que palabras incoherentes cuando el pueblo, mejor los pueblos, viven de manera superior a la que nos mostraba Eurípides o Sófocles. Me gustaría debatir con el Mariano Rajoy con la seguridad que lo dejaría KO en el primer asalto, en cuanto el Arenas movedizas ¿se lo ha tragado la tierra?
Muchas veces estuve tentado y hoy lo hago: “Ingratitud, tienes nombre de mujer” No es verdad y podría poner infinitos ejemplos, aunque haberlas haylas. Los hombres, por su fuerza muscular y ese patriarcado que ellos, desde tiempo inmemorial se adjudicaron, cometen injusticias sin cuento.
Alonso Vargas González es fiel cumplidor en la antesala de Purificación Arqueros, a la que le digo: “Yo tenía una cordera que de mansa que era se volvió fiera” Ella la domó con paciencia y la fiera se volvió cordero.
Pedro Yangüas, cosa difícil, está cerca de la perfección y emula con sus actos a Catalina II de Suecia que afimó: “La cultura es el único pilar del Estado”
Carmen Alcalde: “Es el poder, que en ti fuerte palpita, el que la inquisidora mano siente y te va deshijando lentamente. Por amor das la vida siempre Margarita”
Conchi Ayala y Mari Carmen Castillo, ambas de belleza plácida, con chispitas de estrellas en sus ojos profundos, dedican su vida a hacer el bien. Este viejo os quiere y admira.
Ana María Muñoz, me cuesta un trabajo ímprobo describir tanta belleza. Si no fuera pecado la compararía con la Virgen de las Angustias, más cuando sonríe me imagino una nueva creación repleta de personas decentes.
Carlos Hernández, gracias por tu colaboración/recital en la presentación del libro de Dolores Agüero. Pilar Pérez Martínez, en mi desgraciado artículo que, por razones de espacio, fue anulado, figuraba un fragmento poético de tu creación titulado Desolación; previamente le pregunté: “¿Cómo te pongo?” “Sencillamente, una mujer liberal que piensa en los demás”. Te quiero. “De dónde vino esa nube / que trajo huracán de vientos / de donde vino esa mano / con cinco dedos de fuego? Nos cortaron las acacias / cayó en letargo el almendro, / en quiebra, están los tejados / la glicina, sola al viento.”