Mejor a compás
Mejor a compás
Del “Decálogo del Buen Palmero”. Punto Uno: las palmas, a compás y en su justo tiempo, no vayamos a joder el cante. Extraigo la cita de este interesante y apócrifo manual del “apoyaor” profesional, porque nunca está de más recordar las claves de tan viejo y popular oficio. Y es que algunas manifestaciones de reconocimiento conllevan tal carga de inoportunidad e inconveniencia que acaban convirtiendo el respaldo en recio mandoble, con independencia de la bellísima intención con la que se hayan precipitado por la intrincada senda de los elogios. Así, el otro día, el diputado provincial del Grupo Socialista, Rogelio Luis Mena, ensalzó en una entrega de premios “la labor que la Universidad de Almería realiza mejorando las capacidades de sus alumnos y alumnas para acceder al empleo, así como colaborando con las empresas de Almería para facilitar un empleo a los universitarios y universitarias” (sic). De entrada cabría solicitar al diputado un poco de clemencia sintáctica antes de maltratar cruelmente a nuestro respetable idioma con semejante sarta de concesiones a la ridiculez del todos-y-todas-for-ever-punto-com. Pero al margen de estas carencias, no hay que olvidar que las encendidas muestras de apoyo a la gestión de nuestra universidad coinciden en el tiempo (de ahí lo de la inoportunidad que decía antes) con el aviso de la Gerencia de la UAL sobre una posible intervención si no se consiguen controlar los gastos o con las declaraciones del mismísimo Rector no descartando tener a profesores asociados trabajando gratis para ahorrase unos sueldos. Así que ya ven que muy ejemplar no debe estar siendo la gestión de la cosa. De todos modos, quizás un exceso de mitología era lo que necesitaba el acto, ya que se trataba de la entrega de los Premios Icaro. Muy adecuado, sí, pero a la vez muy peligroso, ya que volar muy alto apoyándose en argumentos frágilmente unidos suele deparar inolvidables castañazos, como el que centra nuestra atención esta mañana. Que ustedes la disfruten.