Cultura a pesar de la crisis
Cultura a pesar de la crisis
Eduardo Cantos es moreno, ojos pícaros; con sólo siete años sabe captar las simpatías dondequiera que se halle. John Michael con doce años es un hombrecito en ciernes, pelo crespo y habla correctamente el español. Asier Silvestre Torres, de siete años, es rubio y se expresa con un desparpajo increíble. Mario López, también de siete años, es guapo y habla bien. Marina, con año y medio, es el encanto mayor de sus abuelos. Claudia Requena Mingorance, siete años, gracia, salero y buena disposición. Martina y Paulina, dos almas de amor y paz. Con pena dejo a mis niños entre flores entre las que destacan las petunias. Karmen Romero “Sácame del arenal…”
La derecha siempre se precipita, luego los perjudicados somos los mismos, pero Rajoy hace palmitas a las draconianas propuestas de la Unión Europea -por no decir intereses de los bancos alemanes y Cía- y las comparsas bailan al son de una música ramplona. Parece ser que la crisis se acentúa más aunque en boca de Montoro estamos a punto de superarla.
Tengo muchos amigos que pertenecen a la derecha -o se sienten identificados con su ideología o planteamientos. Cuando existe el respeto a las opiniones de cada uno, como es el caso de esta mujer que Dios puso en mi camino, y a la que no dudo en calificar de egregia, pese a que los títulos -que a muchos les quedan grandes- a mi me resultan arcaicos. Este tema tiene como base fundamental la amistad pura y sincera, sin la cual caería de forma estrepitosa.
“Amar con sombra se aleja de quien sincero le sigue. Deja a aquel que le persigue a quien le deja”.
Amparar y difundir la cultura es un deber para todo aquel que pueda hacerlo. En lo que a mi respecta colaboro dentro de mis posibilidades. Hace poco la presidenta de una entidad cultural me llamó. Al oir su voz musical me estremecí e inmediatamente me puse a su disposición. A veces me digo nunca más esto o lo otro pero los niños y las mujeres otoñales vencen mis propósitos. Los viejos y viejas -me niego a usar lo de tercera edad- sin paliativo alguno, cuando van sin arrumacos son un encanto. El temor, razonado y como decía Cervantes: “el pastor está mejor vestido de pastor”
El lunes pasado la dirección de la Tertulia “Celia Viñas” -de la que es miembro destacado y sin competencia mi querido amigo Carlos Hernández- invitó a un señor apellidado Fajardo que, según unos, se explayó y para otros estuvo simplemente bien. En justicia no puedo ni debo opinar porque no estuve presente en dicho acto. En definitiva asistió bastante gente, se le hicieron muchas preguntas aunque ninguna de ellas capciosa. Almería, tierra con sabor a pueblo, no es cosmopolita, gracias sean dadas a Dios.
Hora es ya de que las mujeres reciban premios. Creo que la referida tertulia tiene mayor número de féminas que de hombres -de estos vamos quedando pocos- dicho sea con cierto humor, para alejar definitivamente la amarga hiel de seres que rogamos a Dios por los que se mueren de hambre y sin cobijo. En prueba de afecto, Mari Luz Segovia: “Aquella lágrima era algazara de canto y armonía, que afloraba del hijo que a su madre veneraba y ella en el cielo no lo desampara”.