Los ERE esquivan otra campaña
Asumiendo el desgaste estilístico de la autocita, diré que el pasado viernes escribía aquí acerca del final del plazo previsto para publicar la sentencia del Caso ERE y el previsible impacto que ello pudiera suponer para la campaña electoral que llevamos ya marcada a fuego lento sobre la piel, como un tatuaje marinero.
“Toca ver -escribía- si el camino de la Justicia discurre al margen de la peripecia electoral o si, como ya proclamó ese fenómeno de la independencia judicial que es el exFiscal General Conde Pumpido, el vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el polvo del camino”.
Pues bien, no ha habido sorpresas: la sentencia de los ERE se conocerá después del 10-N. Será ya la cuarta vez que el fallo sobre el mayor atraco político de la historia reciente de España, y que ha sentado en el banquillo a 21 exaltos cargos de la Junta de Andalucía, entre ellos dos expresidentes, Chaves y Griñán, eluda una campaña electoral: las Andaluzas del 2 de diciembre de 2018, las Generales del 28 de abril de este año y las Municipales de mayo.
Nunca un “visto para sentencia” ha presentado más problemas de oftalmología jurídica. De hecho, el presidente del Tribunal, Juan Antonio Calle, ha solicitado una nueva prórroga -otra más- para rematar la faena, que habrá de ser debatida hoy por la Sala de Gobierno del TSJA, aunque existe el consenso generalizado de que salvo descomunal sorpresa se concederá un nuevo aplazamiento a la publicación de una sentencia que se prevé poco favorable a los intereses del PSOE.
Enorme suerte la de un partido que lleva años blasonándose de limpio y transparente frente a otros que no han tenido tanta dicha a la hora de ver publicadas las sentencias por sus también apestosos casos de mangazo coordinado.
Quizás sea porque lo de las togas rocieras manchadas con el polvo del camino opera según la ruta y la hermandad, porque cuando el camino es el del PSOE, las togas van más limpias que el traje de comunión de la hija de Juanito Valderrama.