Ruiz-Mateos
Ruiz-Mateos
Siempre he dicho que la corrupción no es privativa de ningún partido o ideología. Es más bien fruto de la naturaleza humana. Ver la lucha que se traen tanto PP como PSOE por echarse mierda mutuamente a empellones sobre todo en tiempo electoral, produce risa en los que vivimos alejados del poder. No me extraña que el ciudadano, que ya anda de vuelta, no le dé mucha importancia a la hora de la papeleta. Sin embargo yo creo que existen matices entre la corrupción de derechas y la corrupción de izquierdas. La primera es como más grandilocuente, se vale hasta de la religión para sus negocios. La otra es hambrienta, más pordiosera, compra cocaína con el dinero público etc. El prototipo español de empresario lleno de líos y posturas histriónicas es sin duda alguna José María Ruiz- Mateos. Quienes ya peinamos canas recordamos el hundimiento de la primera Rumasa. Al margen de lo que puedan decir en su día los tribunales, aquello fue un sainete de Semana Santa con un Ruiz-Mateos cargado de grandes cruces penitenciales rompiéndole de un puñetazo las gafas a Boyer, ministro de economía por aquellos años. Si creíamos que el empresario se echaría atrás después de tropezar en la misma piedra, estábamos muy equivocados. Al fracaso de la primera Rumasa ha seguido el fracaso de la segunda. En este momento Ruiz-Mateos está imputado por un delito de estafa por los pagarés emitidos por la empresa. Se le acusa, presuntamente, de domiciliar sus sociedades en Belice, de captar dinero en efectivo no declarado a Hacienda y de llevar un nivel alto de vida. Al segundo hundimiento de su conglomerado empresarial, el descapitalizado dueño responde que lo hace todo por los obreros, que no se arrepiente de nada y que tiene la conciencia tranquila. Seguro que la ultraderecha tampoco perderá ocasión de culpar al PSOE de esta doble quiebra.