Correcalles ferroviario
Correcalles ferroviario
Acostumbrados a vivir en el permanente blindaje social y administrativo del escalafón político, hay cargos que han acabado asimilando la despreocupación e indiferencia sobre la realidad de tal modo, que algún malintencionado podría acabar pensando que en realidad disfrutan mintiendo redomadamente a la gente. Y fíjense; no creo que sea eso. Son tantas las mentiras y las promesas realizadas en vano que tiendo a descartar las razones de maldad congénita en dicho comportamiento. Lo más probable es que hayan acabado teniendo una percepción errónea de la realidad de tanto pisar moqueta, vestir traje y usar coche oficial. Pero lo malo es que en lugar de ocupar la cheslón de algún reputado psiquiatra, les tenemos ocupando despachos desde los que siguen haciendo y deshaciendo. Pongamos como ejemplo las recientes declaraciones del ahora ministro Manuel Chaves sobre el corredor ferroviario del Mediterráneo. Después de decir que el Gobierno apostaba por un único corredor central, se desdijo a las pocas horas para decir que en realidad el Gobierno apostaba por el corredor central, por el mediterráneo y hasta por otro más. ¿Creyó alguien al señor Chaves, tanto en su declaración inicial como en su contradeclaración posterior? Tengo mis dudas razonables. Quizás porque el que hablaba y se desdecía era el mismo que prometió vacaciones pagadas a las amas de casa andaluzas, o tantas otras actuaciones que nunca llegaron o llegaron demasiado tarde en su larga etapa como presidente autonómico. Como para fiarse ahora.