Vecinos de cinco pueblos ven como el catastro les chulea el bolsillo
Los vecinos de estos cinco municipios, que no están obligados a saber todo lo que hace el dichoso catastro, aunque deberían hacerlo, se han visto sorprendidos en su buena fe y la excelentísima diputación les está aflojando la faltriquera. Para algunos no ha sido una gran sorpresa, sabemos de lo que son capaces los políticos con tal de conseguir unos euros más, la llegada de cuatro recibos correspondientes ellos a los años 13, 14, 15 y 16. Los cuatro juntos, para que vayamos aprendiendo lo que vale un peine y de lo que son capaces de hacer nuestros responsables cuando de tocarnos las meninges se trata. No quieres una taza de acíbar, cuatro de golpe, para que se te quede bien el cuerpo. El vecino que ha visto los cuatro recibos sobre su mesa y los muchos euros que tiene que pagar tras el paso de la avioneta por sus casas y cortijos culpa al político más cercano, al alcalde, al que cree culpable de todos sus males. Sin olvidar al presidente del gobierno, el sieso de Mariano. Y no vean lo que sueltan los vecinos por sus bocas en bares y tertulias.
¿No habría sido necesario que los ayuntamientos informaran de lo que estaba preparando el catastro antes de que llegaran los cuatro recibos? Ahora en algunos les están informando, pero con el disgusto ya metido en el cuerpo, y esa primera cicuta no es fácil de digerir. Los recibos los manda, los gestiones y los cobra la diputación provincial. Con razón dicen en C´s que tienen que desaparecer, y firma el recibo, en este caso los cuatro, un tal Javier Aureliano García Molina. Me suena este nombre. ¿No es el número dos del PP en la diputación y en el partido de Gabriel Amat? Como para que lo quieran los vecinos de estos cinco municipios almerienses a los que les ha metido la mano en la cartera y con tres años de carácter retroactivo.
Las administraciones no tienen dinero, y tienen que buscar nuestro bolsillo. Son muy graciosos los caballeros. No van a quitar parlamentos, diputaciones, mancomunidades, consorcios, empresas públicas y otras entidades en las que viven a nuestra costa miles de políticos y cargos enchufados a dedo. ¿Qué podemos hacer los vecinos ante estos piratas con calaveras en sus banderas? ¿Cómo defendernos de estos bucaneros de guante, cuello blanco y corbata? Y luego, si no les votamos, dicen que no sabemos votar.