La Voz de Almeria

Obituarios

María Victoria Zoyo Conesa

Nunca estarás ausente, seguirás viva en mi corazón

Gregorio Hernández Martínez

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Ya ha pasado un año de tu marcha, aunque ni un segundo de tu ausencia, el día 20 de Junio, querida sobrina y ahijada, nos dejaste para siempre. Una terrible pérdida muy difícil de asimilar, eras un alma muy joven de solo 26 años, un ser bondadoso, que desde pequeña, nunca dejaste de irradiar ternura y afecto, a tu familia y a todo el que te rodeaba. ¡¡Quién, iba a pensar, querida niña¡¡ que partirías tan rápido de este mundo, tu marcha, me llena de un inmenso dolor, pero tu, por siempre, nunca estarás ausente, seguirás viva en mi corazón, y tu divino rostro con su eterna sonrisa, me acompañará para siempre en mi mente.ç No imaginas cómo me duele, que con un gran futuro, tantos proyectos, tantas ganas de vivir, y toda una vida por delante, aquella madrugada la muerte te llegara de esa forma tan inesperada, que sin llamar a la puerta, entró, y te llevó de una forma cruel y caprichosa, tan joven, y sin dar tiempo, a que hubieses podido ser madre o esposa. Fue un gran orgullo para mi, poder ser tu Padrino, tu segundo padre, y quererte como a una hija, porque desde que tus ojos se abrieron para iluminar este mundo, en mi corazón nació este amor tan grande y tan profundo, tu has sido para mi, mi Niña, y yo, como tu me decías, tu “Padri”, el que te cobijaba, mimaba, protegía y adoraba. Compartí tus primeras sonrisas, tus primeras palabras, tus primeros pasos, y recibí, tus primeros besos y abrazos, he vivido con el transcurso del tiempo, tu paso de niña a una hermosa mujer, una gran persona de la que todos nos sentíamos muy orgullosos, tengo tantos y tantos buenos momentos compartidos contigo, que se me hace muy difícil vivir sin ti. Pero si hay algo que no podré olvidar jamás, fue tu rostro en el lecho de muerte, en el que la dulzura se adueñó de tu ser, los ojos entre abiertos, los labios pintados y en tu boca, una leve sonrisa que hacía la combinación perfecta, de tu encanto de niña, y tu belleza de mujer. Gracias Hoy con lágrimas en los ojos, y un nudo en la garganta, solo puedo darte las gracias por los momentos de felicidad que nos has dado, eras mi niña querida, mi niña dulce y mi niña tierna, pero sobre todo, para tu Madrina y para Mi, eras…... “La Primavera de nuestras vidas” A mi inolvidable ahijada Mª Victoria Zoyo Conesa Quédate en mi memoria y en mis recuerdos, quédate allí, donde nadie te toque, donde cada vez que te busque, pueda encontrarte

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