Francisco Soriano Suárez, Taca primero futbolista
Un jugador que hacía mejores a todos los demás
Tony Fernández

“Ha terminado de comer, se ha sentado en el sofá y se ha quedado allí. Ahora subo al Tanatorio, no tenía ni sesenta años”, me comentaba el hijo de Juana a escasos metros de la casa donde se criaron los Taca. Antes alguien llamó a la Cadena SER para decir: “Avisar al Tony que se ha muerto El Taca”. Rafa, me lo confirmó y quedó claro que era Paco y no Aurelio. Yo voy con el Taca Antes de que Paco fuera federado. Antes de trabajar y formar una familia, fue un niño del Barrio Inglés. Uno de esos rincones que hicieron posible el hoy Barrio de Los Ángeles. En la misma calle de la Panadería de Juana crecieron sus sueños. Yo era más parejo en edad con Taca II, Aurelio, con el que jugaba a favor o en contra, según salían los equipos en aquellos “lo monto y lo cabe”. Siempre tuvimos claro que si coincidían los dos Taca ese equipo “llevaba bollo” porque eran buenísimos: calidad. A los dos se les quedaba pequeño el barrio. Aquellos desafíos contra la Plaza de Toros, Los Ferretes, Los Hueveros y Las Torres eran solo para pasar el rato. Ellos, terminaron federados y jugando en equipos. Aquel plus federativo daba caché a los Taca y los niños de las barandillas les admirábamos. Todavía recuerdo cuando debutó y las crónicas callejeras que hacíamos sentados junto a la barbería del Maestro Paco y la tienda de comestibles de Nicolás. Su hermano, ‘El Aurelio’, era nuestro cronista deportivo y nos hablaba de los éxitos de su hermano. Sabíamos que crecía en la medida que faltaba a los partidos de La Balsa Grande donde tanto aprendimos de los Taca. En la Panadería de Juana todos éramos familia y allí se daba testimonio de los fichajes de Paco y Aurelio. Había que esperar a los veranos y a las largas vacaciones que nos daban en el Colegio Virgen del Mar para volver a compartir alineación con los dos Tacas. Algún pase de gol me daría, no lo recuerdo, pero jamás me olvidaré de esa imagen de futbolista aficionado de toda la vida llegando andando, girando la esquina del Bar El Álamo rumbo a casa. No hacía falta preguntarle por el marcador: su cara lo decía. Paquitico-Taca Si miran las fotos de la vida de Taca verán a míticos como Goros, Penno, Carmona, Pepito Navarro, Nieto, Julio Chacon... pero nadie como Paquitico con el que formó una línea medular adelantada a su tiempo. Unieron calidad y esfuerzo. Talento y velocidad. Robo y pase. Lo que hoy se llama el doble pivote lo inventaron Paquitico y Taca. Ellos lo han negado siempre (son muy humildes) pero cuando estaban finos no había forma de pararlos. Su etapa en el Berja es inolvidable con una Regional Preferente que hoy sería como la Segunda División B. Los niños de los sesenta jugábamos a aprendernos de memoria las alineaciones de Real Madrid y Barça, pero a mí, me gustaba más leer las de LA VOZ y buscar a mis vecinos para tratar de memorizar todo el Berja ya que la medular siempre era: Paquitico-Taca. Paco, hizo sus pinitos de entrenador en La Michelín y dejó huella entre todos sus pupilos. Sabía mucho y enseñaba fácil. “Nene no salgas del área que tú eres alto”, me dijo un día y le obedecí. Juana la Panadera Taca no está triste, sonríe con esa guasa propia de nuestro barrio. Anda suelto por el Cielo saludando a los ex-compañeros, a los familiares, y a Juana la Panadera, la madre de todos los niños de la Calle Inglés. Una Santa que le esperaba.