Paco Castillo Berenguel
Un ‘hasta siempre’ a Paco Castillo, cantaor y amante del flamenco
Seguramente yo no soy la persona más apropiada para hablar de Paco Castillo, pero lo he querido mucho, y sé que él sentía lo mismo por mí. Pocas veces se puede decir esto con la convicción que lo hago ahora. El 7 de agosto nos dejó mi amigo Paco Castillo Berenguel en una especie de mazazo a la razón, a la lógica, a la normalidad. Días antes nadie hubiera podido pensar que estaba tan cerca este lamentable desenlace. Ni siquiera él, porque si bien es cierto que barajaba esta posibilidad, también es cierto que la consideraba remota. En una de nuestras últimas conversaciones me decía que no tenía miedo, y que sólo le provocaba dolor el sufrimiento de los suyos. La posibilidad de que sus hijos lloraran su enfermedad provocaba su desasosiego. Sufría por ese sufrimiento, antes incierto, y ahora una realidad profunda e ineludible. Paquito, que era como a me gustaba llamarlo, fue un gran sentimental, sensiblón y cariñoso, que sólo vivió para su gente, su familia, sus amigos y su trabajo. Se entregó entero y nos dejó. Aunque hubiera podido vivir eternamente entregándose, es seguro que no tenía nada nuevo que entregar. Era elegante hasta para no repetirse. Se entregó entero y se fue. Y ha dejado vacíos imborrables en todas y cada una de las personas que conoció y que quiso. Compartimos la pasión por el flamenco, nos hermanamos en el gusto por determinadas estéticas y descubrimos juntos que la mejor forma de disfrutarlo es compartiéndolo. De haber querido, hubiera podido vivir sobradamente del cante flamenco, por voz, por gusto, por afición y por inteligencia. Su vivacidad y su curiosidad eran insaciables. Y ahora se ha ido… después de entregarse sin complejos y sin usura. Yo sé que confiaba en mí. Lo veía en su mirada profunda y reflexiva cuando hablábamos. Pude notar muchas veces que en nuestras conversaciones intervenían sus cinco sentidos. Paquito era así, tan intenso en lo cotidiano como en su vida interior. Tan comprometido con su gente como transparente. Yo sé que hay personas más apropiadas que yo para hablar de Paco Castillo, pero fue mi amigo, también me siento huérfano, y permanecerá siempre en mi recuerdo como un modelo, como un amigo entrañable, como un grande de verdad que la vida, la suya y la mía, me han permitido el privilegio de disfrutar.