Luis Gázquez Abad
El vacío de un piano que dejó de sonar
Su familia

Hace ya tres años que tu música, tu piano dejó de sonar. Nos dejaste a todos un vacío imposible de llenar, pero nos consolamos porque te llevamos dentro, vives en nosotros y tu música nos acompaña siempre. Tu forma de ser, tu personalidad, tu genialidad, tu sentido del humor, tu arte, están presentes en todo lo que hacemos, en todos los pasos que damos, en todas las decisiones que tomamos, en toda nuestra vida. En este tiempo nos hemos dado cuenta de la huella que has dejado en tus amigos, tus compañeros y en nosotros, tu familia. Tu ida fue un manotazo duro, un golpe helado que nos dejó derribados. Pero el sentirte todos los días y llevarte con nosotros nos permite seguir hacia delante y estar muy orgullosos de ti, de cómo eras y de lo que has significado. Gracias por la lección que nos diste, enseñándonos cómo vivir, cómo sentir y cómo encarar los problemas y obstáculos que la vida nos tiene preparados. Gracias, Luis.