Antonio Mora
Carta a un padre en su día
Lo dabas todo por defendernos, y te llenaban de orgullo tus hijos.

Ayer, 19 de marzo, día del Padre, día de mi padre, es un día muy especial para mí y mis hermanos, porque Papá, eras mi todo. Esa devoción que sentía y siento por ti, que al igual que yo, tú también sentías por mi y por mis hermanos, esa complicidad que teníamos, que con solo mirarnos ya lo sabíamos todo el uno del otro, y ya no te puedo mirar... Sólo me conformaré con recordar todos los momentos buenos que nos has dado, que no son pocos. ¿Recuerdas cuando llegaba y me ponía delante, y te empezaba a cantar y bailar? Cómo me mirabas, querías ponerte serio y no podías, y te partías de risa, tus manos, recuerdo tus manos, la forma de estirarlas, como te agarraba yo de tus dedos. Tu mirada al despertarte, como te gustaba que te diera todos los besos del mundo, tu risa, tus silbidos, aún parece que los escucho y miro para todos lados, pero no te veo. ¡Son muchísimos recuerdos, que perduran en mi mente, y siempre estarán ahí! Ya va para casi tres años, y parece que fue ayer. Es muy duro ver cómo pasan los días, y ver que tú no apareces, que por mucho que me empeñe nunca volverás, y aunque dicen que el tiempo lo cura todo. No te olvido, todos los días estás presente en mi pensamiento, y en el de todos los tuyos. Siempre tenemos una anécdota que nos hace reír, ¡y pensar que eras el mejor papá del mundo! Siempre nos diste lo mejor que tenías para que fuéramos los mejores en todo, o por lo menos que lo intentáramos, que no nos rindiéramos por nada, porque todo con esfuerzo valdría la pena. Intentabas darnos la mejor educación, lo mismo que te gustaba darnos todos nuestros caprichos, te llenaba de felicidad vernos sonreír. Lo dabas todo por defendernos, y te llenaban de orgullo tus hijos. A todo el mundo le decías: “Estos son los míos, y esta mi niña”. Te sentías lleno de felicidad, y más cuando te hablaban bien de nosotros, te ponías tan ancho que no cabías en ti. Hubieras dado la vida por nosotros, y yo no pude darla por ti. Qué pena más grande de saber que no pude hacer nada por ti, para que estuvieras a día de hoy aquí, entre nosotros, con tus hijos, tus nietos y, sobre todo, con mamá siendo aún si cabe, más feliz todavía, y felicitándote hoy en el día del padre. Sólo darte las gracias, porque nos has hecho súper felices, y has formado una gran familia, en la que estamos unidos todos gracias a ti, y nos queremos sobre todas las cosas con esa pasión que tú nos enseñaste. Gracias papá por estar en nuestra vida, y hacérnosla mas feliz y amena, nunca te olvidaremos, porque a las personas como tú, es imposible olvidarlas. Nos llena de orgullo saber que fuiste nuestro papá. Si, tú, ¡Antonio Mora!