Adolfo Alfonso - cantante y repentista
Un maestro de la música campesina cubana

Adolfo Alfonso
Adolfo Alfonso, considerado uno de los maestros del repentismo cubano, murió el pasado lunes a los 87 años de edad, luego de padecer una afección cardiorrespiratoria. Nacido en el año 1924 en Melena del Sur, un poblado de la provincia de La Habana. Sin embargo, no creció en este lugar, pues su familia se trasladó a la cercana población de Güines, donde permaneció hasta los ocho años de edad, y luego a La Habana. Su vocación como repentista se presentó rápidamente. A los 14 años ya cantaba los tangos de moda y, como llegó a asegurar, “parece que no lo hacía mal, porque la gente me aplaudía”. En 1939, Alfonso inició su carrera como decimista en la emisora CMBF, y al poco tiempo comenzó a trabajar en la Mil Diez, dirigido por su amigo Justo Vega, quien fungió como su pareja de canto por más de 25 años en el programa televisado ‘Palmas y Cañas’, del que fue fundador. Luego de varios años realizando esta labor, se convirtió en maestro de uno de los géneros musicales más autóctonos de Cuba, y fue considerado un repentista nato. El repentismo, esa manifestación de la poesía improvisada oralmente, tan cercana al trovo que se cultiva en zonas como las Alpujarras, tuvo en Alfonso, sin dudas, a uno de sus máximos exponentes. en los años 50 del pasado siglo trabajó en el programa ‘El Guateque de Apolonio’, trasmitido por Telemando canal 2, donde tuvo el privilegio de compartir el set por poco más de un año con Jesús Orta Ruíz, el Indio Naborí. En ese programa El Indio hacía el papel de Liborito y Adolfo hacia el de Manengue. Con esos personajes hacían fuertes críticas a la dictadura de Batista. Decían cosas tan atrevidas en aquellos momentos que un buen día llegaron allí y se encontraron con que la policía los estaba buscando a todos. Por supuesto, ya habían clausurado el programa. Por su modo peculiar de interpretar la música campesina, por su jocosidad y nivel de improvisación al participar en una controversia, Adolfo Alfonso alcanzó la simpatía y el respeto no sólo de los cubanos, sino también de públicos de diferentes partes del mundo. Por su meritoria labor, además, recibió varias condecoraciones.