En recuerdo de Trino Lázaro
Su familia lo recuerda con el mismo cariño y amor que él les enseñó en la vida
Eli, Patricia, Javi, Miguel, Trino, Andrea, Pepe, Mari y Carlos

Querido abuelo: Nos reunimos en este día tan especial para rendir homenaje a la gran persona que fuiste. Asimismo, queremos demostrar que no existe relación proporcional entre el tiempo y el olvido. Hoy se cumplen diez años de tu partida y nuestro amor aún no ha cesado. Después de tantos años de lucha, te fuiste en el momento más inesperado. Era la primera vez que nos enfrentábamos a la muerte y, como niños, muchos de nosotros no supimos reaccionar. Sin embargo, el paso del tiempo nos ha hecho conscientes de lo mucho que perdimos aquel día. Aunque siempre fuimos buenos, todavía nos preguntamos si hicimos méritos suficientes para recibir tanto amor. Nunca olvidaremos la fuerza de tus besos y abrazos. Tal era tu pasión que no importaba el daño que nos pudieras hacer. Se te iluminaba la cara cuando aparecíamos de visita en tu casa. ¡Cuánto nos divertíamos juntos! Aunque el tiempo fuera en tu contra, siempre superabas al más joven de nosotros en energía y frescura. Eras el mejor compañero de juegos. Nos hacías cómplices de tus travesuras (aunque nunca faltaba motivación por nuestra parte). Aún recordamos las palomitas saltando por la cocina y la abuela lamentando que las losas se mancharan de aceite. Nos lo permitías todo. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. De hecho, queda muy poco de los niños que un día fuimos. Por ello, deseamos que, como personas adultas, te sigas sintiendo orgulloso de nosotros. Tu mujer, tus hijos, tus yernos y nueras, y, en particular tus nietos, te quieren y no te olvidan.