María Dolores Gómez Jorge
"Un años sin ti, 365 días contigo"

Hace un año, que cerraste tus ojitos y te quedaste dormidita, que emprendiste tu viaje y nos dejaste muy solos, que el Señor quiso convertirte en nuestro lucero del alba, en esa estrella que brilla más que ninguna cada mañana y la que nos va alumbrando la vida cada día un poquito más desde tu ausencia. Tanto tu esposo como los tites y nosotros, tus nietos, seguimos recordando ese día como si fuera ayer. Nuestra inocencia nos hizo creer que tú no podías marcharte. Todavía te quedaba mucho por vivir, alguna que otra pelea con Pepe y con tus hijos, para después descolgar el teléfono y contarme todo lo que había pasado, seguir viendo o los más peques crecer, y darnos todo ese amor que nos has dado estando en vida, ese amor de abuela imposible de superar. Nos dejaste muy solos, sobre todo a tus 12 tesoros, pues no pudimos despedirnos de ti, y más hoy, tras un año, te nos vas físicamente. Sin embargo, todo el tiempo que estuvimos juntos, esas risas en la cocina, tus besos y abrazos que duraban horas, todo eso y más son recuerdos que nadie nos podrá borrar, porque... ¿Cuántas risas, llantos, ilusiones, tristezas, dolor, olvido, perdón, besos recibidos, abrazos regalados y suspiros perdidos? Más que un adiós es la continua tristeza de mis ojos, las lágrimas que todo este tiempo han brotado sin cesar, haciendo camino por mis mejillas, extrañando así el sonido de tus besos. Es quedarme callada ante el dolor, abrazando los recuerdos que nunca se olvidarán, es ahogar un grito del corazón que no se resigna a estar sin ti. Sé que como Rocío, Paula, Blanca, Lucía, Andrés, Pablo, Marta, Hugo, Irene, Daniela y la pequeñaja de Lola, en un tiempo lejano, te encontrabas joven y fuerte, y que, como ellos, has sido bebé, has sido niña, has sido inquieta, tal vez un poco coqueta, has sido princesa de 16 años como yo, te han regañado, te has hecho mujer, te has vuelto señora, has sido madre, de esas que añoran ver a sus hijos triunfar, te han llamado Mamá. También, has coleccionado muchos calendarios, has visto muchos veranos odiados, y en muchos ocasiones has bañado tus ojos de lágrimas por nosotros, y ahora nos toca a nosotros. Simple y llanamente, te has convertido en la mejor abuela del mundo, y sé que aunque ya no estés físicamente, estás viva, pues tu esencia, tu recuerdo, tu ejemplo, tu valor y tu esfuerzo han quedado plasmados en nuestra memoria y escritos con letras doradas en nuestro corazón Y a través de la vida, por muy larga que haya sido paro ti, no nos alcanzarían los palabras para decirte todo lo que te queremos. Eres un ejemplo de mujer a seguir y para terminar solo me resta decir... “Que has peleado la excelente pelea, has corrido la carrera hasta terminarla, has observado la fe y de este tiempo en adelante te está reservado la corona de la justicia”. Te echo te menos, te quiero.