Y si la opción del PSOE no fuera Adriana, Magdalena, Noemi, Carmen o Juan Carlos

Carta del director

Imagen de archivo del PSOE de la capital.
Imagen de archivo del PSOE de la capital. La Voz
Pedro Manuel de La Cruz
20:30 • 24 sept. 2022

Andan los socialistas de la capital expectantes con la encuesta que ha encargado la dirección regional para testar quien podría ser el candidato o candidata en las próximas municipales. Cinco han sido los nombres que se han puesto en el panel y la inquietud por los resultados no solo afecta a los nominados, sino a sus entornos. Carmen Aguilar, Magdalena Cantero, Noemi Cruz, Juan Carlos Perez Navas y Adriana Valverde son los nombres elegidos por el Regional. El aplazamiento de las primarias ha tenido uno de sus motivos  en conocer demoscópicamente quién de estos cinco nombres es el que más apoyo podría tener de la ciudadanía. El otro motivo hay que buscarlo y encontrarlo en el intento inteligente de evitar que la guerra de las primarias vuelva abrir en canal la estructura interna del partido. Una estructura interna que está más cerca del cainismo tribal que de lo que debe ser una organización en la que los intereses generales no estén sometidos a las aspiraciones personales y egocéntricas de quienes lideran esas tribus. 


Pero en esta travesía demoscópica por el desierto salpicado de trampas hay interrogantes en los que merece la pena detenerse. 


El primero es saber si el resultado que aporte la encuesta va a servir para algo, si el nombre que salga con mayor respaldo será respetado por las “familias” que dominan el partido desde (casi) la prehistoria democrática. Apuesten diez contra uno a que no y ganarán.  



Solo habría una manera de que, sea cual sea el resultado que aporte la encuesta, el partido no saltara por los aires en unas primarias en las que, aunque no lo digan, casi nadie cree o, quizá mejor, por las que solo apuestan los profesionales de las afiliaciones masivas de última hora. La única manera de evitar la voladura sería el acuerdo impuesto desde Ferraz. Dicho más claro: si Santos Cerdá llama a capitulo a tres dirigentes del PSOE- a tres, solo a tres- y les dice quien debe encabezar la candidatura y les sugiere con sutileza el coste que supondría para ellos desoír su criterio, la guerrilla interna podría evitarse. 


Ya sé, ya sé que los impostados defensores de las primarias que acaben de leer el párrafo anterior pondrán el grito en el cielo pretendidamente ofendidos por poner en duda que las primarias son el mejor reflejo del criterio de la militancia. Mentira. Cuando se afilian a centenares de mercenarios semanas antes para que voten por un candidato determinado para, al día siguiente de la elección, darse de baja, no se está cumpliendo el objetivo de democratizar un partido, se está corrompiéndolo.  



La historia de los últimos decenios- decenios, no años- del PSOE en la capital ha tenido en el fracaso su táctica y en la acumulación de fracasos su estrategia. Desde que los socialistas perdieran en 2003 la alcaldía inesperadamente recuperada con Martínez Cabrejas en 1999, las diferentes familias que dominan el PSOE capitalino nunca han enfrentado las batallas electorales con la determinación de creer en la victoria. Durante veinte años se han sentido tan cómodos en la oposición que no son pocos los que dentro del propio partido han llegado al convencimiento razonado de que permanecer en la oposición se ha convertido en una opción confortable. 


Dejó escrito Einstein que si aspiras a encontrar resultados distintos no puedes continuar haciendo las mismas cosas. El argumento es tan contundente que resulta sorprendente que quienes dirigen el PSOE no hayan sido capaces de alcanzar tan elemental conclusión. ¿Quieren los que dirigen las familias del PSOE de la capital tener opciones de ganar la alcaldía o se conforman con la comodidad de una oposición cercana a la irrelevancia, pero, eso sí, teniendo en su poder la llave de un templo con cada vez menos feligreses? 



Y otra pregunta que, quizá, podrían plantearse los que hasta ahora han llevado hacia la decadencia las opciones electorales socialistas: ¿No ha llegado la hora de buscar fuera de esos cinco nombres un candidato o una candidata que, de verdad, suponga un soplo de viento fresco para liderar una candidatura con opciones de plantear batalla? 


Volvamos a Einstein: si aspiras a un resultado distinto, no hagas lo mismo. 


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